Las acciones de Amazon continúan en caída. El 13 de febrero, la compañía registró su racha más larga de pérdidas diarias en casi 20 años: nueve sesiones consecutivas en negativo. Solo ese viernes, los títulos bajaron un 0,4 %, acumulando una caída del 18 % durante este período y borrando aproximadamente 463.000 millones de dólares en capitalización bursátil. Las acciones cerraron en su nivel más bajo desde mayo y, en lo que va de mes, retroceden cerca de un 17 %, rumbo a su peor desempeño mensual desde abril de 2022.
El principal factor que estaría afectando al valor es su ambiciosa previsión de gasto en capital. A principios de mes, Amazon anunció que invertirá 200.000 millones de dólares en 2026 en centros de datos, chips y otros equipos, cifra que supera en más de 50.000 millones las estimaciones de los analistas.
Anthony Saglimbene, estratega jefe de mercado en Ameriprise, declaró a Bloomberg que si Amazon termina generando flujo de caja negativo por este nivel de gasto, sería “una señal de alerta importante” para los inversores.
Rebaja de calificación
La firma DA Davidson rebajó la acción de Amazon de “Comprar” a “Neutral”, citando preocupaciones sobre su elevado gasto, posibles riesgos para el liderazgo de AWS y el impacto de la inteligencia artificial en su negocio minorista. Según los analistas, Amazon Web Services podría estar perdiendo ventaja frente a competidores como Microsoft y Google.
La defensa de Andy Jassy
El CEO Andy Jassy defendió la estrategia durante la presentación de resultados, afirmando que la empresa está respondiendo a una “demanda muy alta” de infraestructura para inteligencia artificial. Aseguró estar “confiado” en que las inversiones generarán un sólido retorno del capital invertido, como ocurrió con el negocio principal de AWS.
Inquietud general en el sector tecnológico
Amazon no es la única gran tecnológica bajo presión. Microsoft, Alphabet y Meta también han anunciado planes de inversión masivos en IA. En conjunto, estas cuatro compañías prevén un gasto de capital cercano a 650.000 millones de dólares en 2026.
Los inversores, sin embargo, exigen resultados concretos. Si estos desembolsos afectan negativamente al flujo de caja en un entorno de mercado incierto, podría cambiar la forma en que se valoran las grandes tecnológicas, especialmente si la evolución de la IA no cumple las expectativas.