En un importante juicio sobre la adicción a las redes sociales y la seguridad de los jóvenes, el
CEO de Meta, Mark Zuckerberg, testificó el miércoles ante el Tribunal Superior de Los Ángeles sobre el diseño de Instagram, las estrategias internas y el uso por parte de adolescentes. La demanda, presentada por una mujer de 20 años, afirma que sufrió
depresión, ansiedad y otros daños después de usar plataformas como Instagram y YouTube desde muy joven, y sostiene que las empresas de redes sociales diseñaron sus servicios de forma que mantienen a los jóvenes enganchados.
Durante su testimonio, los abogados confrontaron a Zuckerberg con
documentos internos de Meta, incluida una
presentación de Instagram de 2018 que decía:
“Si queremos tener gran éxito con los adolescentes, debemos atraerlos desde pequeños (tweens)”, lo que sugería un enfoque en atraer usuarios más jóvenes. Zuckerberg disputó esta interpretación, diciendo que los comentarios fueron mal interpretados y que Meta no diseña
intencionalmente funciones para que las plataformas sean adictivas. Enfatizó que el objetivo de Meta es crear productos que la gente encuentre
útiles en lugar de simplemente maximizar el tiempo de uso.
Zuckerberg también fue cuestionado sobre las políticas de verificación de edad, que tienen como finalidad evitar que menores de 13 años usen Instagram. Reconoció que hacer cumplir los límites de edad es “muy difícil” porque muchos usuarios mienten sobre su edad al registrarse, pero declaró que Meta tiene herramientas para identificar y eliminar cuentas de menores de edad y que se trabaja continuamente en mejorar las medidas de seguridad.
Además, los abogados presionaron al CEO sobre discusiones internas pasadas relacionadas con métricas de participación, incluidas metas vinculadas al aumento del tiempo que los usuarios pasan en Instagram. Zuckerberg explicó que algunos de esos objetivos internos eran históricos y no directrices de la empresa para crear funciones adictivas. También señaló que Meta ha debatido
versiones aptas para niños de sus plataformas como parte de conversaciones sobre seguridad.
El juicio representa una de las pruebas legales más importantes sobre cómo podrían responsabilizarse las empresas de redes sociales por los posibles daños a la salud mental de los jóvenes. Meta y otras grandes tecnológicas sostienen que sus productos no son
intencionalmente adictivos y destacan las herramientas de seguridad y restricciones de edad que han desarrollado. El resultado podría sentar precedentes para cientos o miles de casos similares en todo el país.