Durante un evento en homenaje a un líder de derechos civiles recientemente fallecido, el expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, realizó una serie de declaraciones inesperadas y polémicas que involucraron a figuras como el activista Jesse Jackson y el expresidente Barack Obama.
Trump aprovechó la ocasión para recordar antiguas dinámicas políticas y relaciones personales, pero muchos consideraron que sus comentarios eran inapropiados para un acto solemne. Afirmó que Jackson había hecho comentarios negativos sobre Obama en el pasado y utilizó esa historia para criticar a ambos.
Las declaraciones provocaron reacciones en el ámbito político y en las redes sociales. Los críticos acusaron a Trump de faltar al respeto al legado del líder de derechos civiles homenajeado, mientras que sus seguidores defendieron que simplemente estaba relatando rivalidades políticas pasadas y ofreciendo su opinión personal.
El episodio volvió a poner de relieve las profundas divisiones políticas en Estados Unidos y las tensiones constantes en torno a los comentarios de Trump sobre figuras políticas y del movimiento por los derechos civiles.