Cada 1 de enero, el mundo da la bienvenida al nuevo año en distintos momentos debido a la diferencia de husos horarios. Mientras algunos países ya celebran la llegada del 2026, otros aún permanecen en el 31 de diciembre. Esta secuencia global crea una cadena continua de celebraciones que recorre el planeta de este a oeste.
Los primeros en recibir el Año Nuevo
El primer lugar habitado del mundo en entrar al 2026 es Kiritimati, también conocida como Isla de Navidad, en la República de Kiribati. Ubicada en la zona horaria UTC+14, esta isla del Pacífico es el punto más adelantado del mapa temporal. Cuando allí el reloj marca la medianoche del 1 de enero, buena parte del mundo todavía sigue en el año anterior.
Minutos después, el Año Nuevo llega a otras regiones del Pacífico, como las Islas Chatham y partes de Nueva Zelanda, seguidas por Fiyi, Tonga y Samoa. En estas zonas, la celebración está estrechamente vinculada a tradiciones culturales, eventos comunitarios y festividades públicas.
Las celebraciones continúan por el mundo
Posteriormente, el nuevo año avanza hacia el este de Asia, alcanzando a países como Japón y Corea del Sur. Más tarde llega a Australia, donde ciudades como Sídney y Melbourne son reconocidas internacionalmente por sus espectáculos de fuegos artificiales sobre los puertos y centros urbanos.
Con el paso de las horas, Europa y África se suman a la celebración en secuencia. Ciudades icónicas como Londres, París, Madrid y Berlín organizan actos públicos, conciertos y reuniones multitudinarias en plazas y espacios históricos. En América, la medianoche llega progresivamente desde América del Sur hasta América del Norte, destacando la tradicional cuenta regresiva en Times Square, Nueva York.
Los últimos en despedir el año
Los últimos territorios del planeta en recibir el Año Nuevo se encuentran en la zona horaria UTC−12. Entre ellos figuran las islas Baker y Howland, territorios no habitados del océano Pacífico administrados por Estados Unidos. Aunque carecen de población permanente, marcan oficialmente el cierre del ciclo mundial de celebraciones.
Un mundo, muchos comienzos
La forma escalonada en la que el planeta recibe el Año Nuevo refleja la diversidad geográfica y cultural del mundo. Desde pequeñas islas del Pacífico hasta grandes capitales internacionales, cada región vive la transición a su manera, pero con un mismo espíritu de renovación, esperanza y unión global.