Al caer la tarde, algo cambia. Los correos empiezan a confundirse, los párpados pesan y aparece el deseo de tomar café, té o algo dulce. Para muchas personas, las 4 p. m. se sienten como caminar entre niebla. A menudo se atribuye a la pereza o a la falta de disciplina, pero el cuerpo rara vez actúa sin motivo.
La Dra. Shovana Veshnavi, consultora principal de Medicina Interna en el Max Super Speciality Hospital de Noida, explica que muchas personas experimentan una caída notable de la alerta a esa hora debido a la interacción entre la biología circadiana y la regulación metabólica.
El reloj biológico sigue mandando
El cuerpo humano funciona con un reloj interno de 24 horas controlado por el núcleo supraquiasmático del cerebro, que regula el sueño, las hormonas, la temperatura y la atención. Incluso en adultos bien descansados, la alerta disminuye a media tarde: baja ligeramente la temperatura corporal, se ralentizan los reflejos y disminuye la concentración. Si falta sueño, este descenso se intensifica.
El almuerzo puede marcar la diferencia
Lo que se come al mediodía influye más de lo que parece. Las comidas ricas en carbohidratos refinados elevan rápidamente la glucosa en sangre, provocando una liberación elevada de insulina. Cuando la glucosa cae después, aparece la fatiga reactiva. Esto no implica necesariamente diabetes, pero sí un uso inestable de la energía. Las comidas con fibra, proteínas y grasas saludables ayudan a mantener niveles energéticos más constantes.
El estrés también influye
El cortisol, conocido como la hormona del estrés, regula la energía diaria. Normalmente alcanza su punto máximo por la mañana y disminuye gradualmente. El estrés crónico altera este ritmo, provocando niveles irregulares que intensifican el cansancio vespertino, especialmente si se combina con mal descanso.
La deuda de sueño agrava el problema
Dormir poco altera el metabolismo, reduce la tolerancia a la glucosa y aumenta las hormonas del hambre. Dormir solo cinco o seis horas durante semanas puede hacer que el bajón de las 4 p. m. sea más intenso. Muchas veces es un eco del cansancio acumulado de la noche anterior.
Deshidratación y fatiga oculta
Incluso una deshidratación leve afecta la concentración y el estado de ánimo. Muchas personas beben líquidos por la mañana y luego lo olvidan. Menos líquido reduce ligeramente el volumen sanguíneo, obligando al corazón a trabajar más y generando sensación de agotamiento.
Lo que realmente intenta decirte el cuerpo
Según la Dra. Veshnavi, un descenso ocasional por la tarde es normal, pero uno intenso o diario puede indicar falta de sueño, mala alimentación, deshidratación o estrés prolongado. El cuerpo no falla: está comunicando.
Antes de recurrir a más cafeína, conviene observar patrones:
- ¿El almuerzo fue equilibrado?
- ¿El sueño fue suficiente?
- ¿El estrés ha aumentado?
- ¿La hidratación es adecuada?
Cómo estabilizar la energía
Pequeños cambios ayudan:
- Incluir proteínas y fibra en el almuerzo.
- Exponerse a la luz natural durante 10 minutos.
- Caminar rápido entre 5 y 15 minutos.
- Mantener horarios de sueño regulares.
- Evitar cafeína pesada después de las 3 p. m.
Más que ocultar el cansancio con café o azúcar, los expertos recomiendan verlo como una señal biológica. El metabolismo no está fallando; está enviando un mensaje que merece atención.
Expertos consultados: Dra. Shovana Veshnavi, consultora principal de Medicina Interna, Max Super Speciality Hospital, Noida. Sus aportes explican cómo el bajón de energía de las 4 p. m. puede reflejar desequilibrios metabólicos y por qué es importante consultar a un médico antes de recurrir a soluciones rápidas como cafeína o azúcar.