Luces rojas y doradas iluminan las calles de toda Asia mientras las personas preparan sus hogares para el Año Nuevo Lunar. Los faroles siempre ocupan un lugar especial en esta celebración. No se colocan solo como decoración: se cuelgan en casas, templos, mercados y espacios comunitarios porque tienen un profundo significado cultural, histórico y simbólico.
La tradición de encender faroles durante el Año Nuevo Lunar, también conocido como la Fiesta de la Primavera, tiene más de 2.000 años de antigüedad. Se cree que está relacionada con la protección, la buena suerte y los nuevos comienzos.
Una señal de que la luz es más fuerte que la oscuridad
En la cultura china y en otras culturas del este asiático, la luz simboliza esperanza, claridad y buenos augurios. Se cree que los faroles ayudan a alejar la mala suerte y la energía negativa del nuevo año. Su brillo cálido representa la bienvenida a la salud, la felicidad y la prosperidad.
Antiguamente, se encendían faroles para mantener alejadas las malas energías y permitir la entrada de la buena fortuna. Se pensaba que la luz protegía a las familias al comenzar el nuevo ciclo lunar.
Basado en antiguas leyendas
La tradición de los faroles también está vinculada a antiguas historias. Una de las más conocidas habla de una criatura mítica que aparecía al inicio del año para traer desgracias y destrucción. Para ahuyentarla, las personas encendían faroles y realizaban exhibiciones luminosas. Con el tiempo, esta práctica se convirtió en símbolo de unidad y fortaleza comunitaria frente al miedo.
Otra leyenda cuenta que en la China antigua los emperadores ordenaban encender faroles para honrar la paz y la prosperidad del reino. Más adelante, el Festival de los Faroles, que marca el final de las celebraciones del Año Nuevo Lunar, quedó estrechamente relacionado con esta tradición.
Colores llenos de significado
Aunque hoy existen faroles de muchos colores, el rojo sigue siendo el más popular durante el Año Nuevo Lunar. En muchas culturas, el rojo simboliza buena suerte, alegría y protección contra las energías negativas. Los detalles en dorado representan riqueza y abundancia, mientras que otros colores pueden simbolizar paz, éxito y longevidad.
Actualmente también se elaboran faroles con formas de flores, animales del zodiaco chino y otros símbolos de buena fortuna, combinando tradición y modernidad.
Comunidad, celebración y convivencia
Colocar faroles es también una actividad comunitaria. Familias y vecinos se reúnen para decorar hogares y calles, transformando los espacios públicos en pasillos llenos de luz y celebración. El Año Nuevo Lunar es un momento para compartir y fortalecer los lazos familiares.
El día 15 del calendario lunar se celebran festivales públicos de faroles que simbolizan el cierre de las festividades. En estas celebraciones, las personas escriben deseos en los faroles o colocan acertijos para que otros los resuelvan, añadiendo un toque lúdico y social al ritual.
Una tradición que evoluciona
Antiguamente, los faroles de papel se iluminaban con lámparas de aceite o velas. Hoy en día, la mayoría utiliza luces eléctricas por razones de seguridad y sostenibilidad. Sin embargo, el significado esencial permanece intacto: dar la bienvenida a la luz, la esperanza y la buena fortuna en el nuevo año.
Aunque el Año Nuevo Lunar se celebra en distintas partes del mundo, los faroles siguen recordando el verdadero espíritu de la festividad: la esperanza vence al miedo, la luz supera a la oscuridad y los nuevos comienzos triunfan sobre los finales.
En esta época del año, los faroles iluminan hogares y ciudades, recordándonos de manera silenciosa pero poderosa que el nuevo año comienza con una simple elección: elegir la luz.