Un incendio de gran magnitud sacudió el pasado 13 de febrero la refinería Refinería Ñico López, ubicada en la bahía de La Habana, en un momento especialmente delicado para el sistema energético de Cuba. La densa columna de humo negro visible desde varios puntos de la capital encendió la alarma entre los residentes y volvió a poner en evidencia la fragilidad de la infraestructura petrolera del país.
Un siniestro en medio de la escasezSegún informaron las autoridades, el fuego se originó en un área de almacenamiento dentro del complejo industrial y fue controlado en poco más de una hora por equipos especializados. No se reportaron víctimas ni daños estructurales graves en las zonas clave de procesamiento, aunque las causas del incidente permanecen bajo investigación.
El episodio ocurre en un contexto de profunda escasez de combustible que ha provocado apagones prolongados, interrupciones en el transporte público y restricciones en servicios básicos. La isla enfrenta dificultades crecientes para garantizar el suministro estable de diésel, gasolina y queroseno, lo que repercute tanto en la actividad económica como en la vida cotidiana.
Impacto económico y socialLa crisis energética ha obligado a aplicar medidas de racionamiento y a priorizar sectores estratégicos. En varias provincias se han registrado cortes eléctricos programados de larga duración, afectando comercios, hospitales y centros educativos. El turismo, uno de los principales motores de divisas, también se ha visto impactado por limitaciones en el suministro de combustible para vuelos y transporte interno.
El incendio en la refinería —aunque controlado rápidamente— incrementa la preocupación sobre la capacidad del país para sostener su infraestructura energética en medio de limitaciones financieras y tecnológicas.
Presiones externas y dependencia energéticaLa situación se agrava por las restricciones comerciales impuestas por Estados Unidos, que han dificultado la compra de petróleo y derivados en el mercado internacional. A ello se suma la disminución de los envíos desde Venezuela, tradicional socio energético de la isla.
En este escenario, cualquier incidente técnico adquiere dimensiones mayores. La dependencia de importaciones y la limitada capacidad de refinación interna convierten cada instalación estratégica en un punto crítico para la estabilidad nacional.
Más que un incendioAunque las autoridades han asegurado que el siniestro no compromete la operatividad general del sistema, el evento simboliza la vulnerabilidad estructural que enfrenta el país. La combinación de infraestructura envejecida, falta de inversión y tensiones geopolíticas crea un entorno donde incluso incidentes aislados pueden profundizar la sensación de crisis.
El incendio en la Refinería Ñico López no solo fue un episodio industrial: es también un reflejo de los desafíos energéticos que marcan el presente de Cuba. En un país donde la electricidad y el combustible determinan el ritmo de la vida diaria, cada chispa tiene implicaciones que van mucho más allá del humo visible en el cielo habanero.