Las cerezas se han convertido en el nuevo “oro rojo” de Chile, impulsadas por una demanda creciente desde China que ha transformado por completo la industria frutícola chilena y fortalecido la relación comercial entre ambos países.
Un mercado casi exclusivoEn la última década, China pasó de ser un destino emergente a convertirse en el principal —y casi único— mercado para las cerezas chilenas. Actualmente, más del 90 % de las exportaciones de esta fruta se dirigen al gigante asiático. Durante la temporada 2023-2024, los envíos superaron los 2.200 millones de dólares, consolidando a las cerezas como uno de los productos agrícolas más valiosos del país.
Este auge responde tanto al aumento del poder adquisitivo de la clase media china como al valor simbólico de la fruta. Su color rojo intenso está asociado con la prosperidad, la buena fortuna y el éxito, lo que la convierte en un regalo muy apreciado durante el Año Nuevo Lunar.
Logística de alta precisiónEl éxito no solo depende de la producción, sino también de la logística. Para asegurar que la fruta llegue fresca tras más de 20 días de travesía marítima, exportadores y navieras han implementado rutas directas conocidas como “Cherry Express”, reduciendo tiempos de transporte y optimizando la cadena de frío.
Puertos chilenos y chinos han adaptado sus operaciones para manejar volúmenes récord durante la temporada alta, que se concentra entre diciembre y enero. La coordinación entre productores, exportadores y autoridades sanitarias ha sido clave para cumplir con los exigentes estándares del mercado chino.
Impacto económico y riesgosEl boom de las cerezas ha dinamizado economías regionales en el centro y sur de Chile, generando empleo temporal y nuevas inversiones en infraestructura agrícola. Sin embargo, la fuerte dependencia de un solo mercado también implica riesgos.
Factores como variaciones en la demanda, cambios regulatorios, tensiones diplomáticas o problemas logísticos podrían afectar significativamente al sector. Además, una sobreoferta en determinadas temporadas puede presionar los precios a la baja.
Una relación estratégicaMás allá del negocio frutícola, las cerezas simbolizan la creciente interdependencia económica entre Chile y China. El país asiático es el principal socio comercial de Chile, y el éxito de este producto refuerza esa alianza estratégica.
De cara al futuro, el desafío para la industria chilena será diversificar mercados sin perder competitividad en China, mejorar la sostenibilidad de la producción y adaptarse a un consumidor cada vez más exigente. Mientras tanto, las cerezas continúan consolidándose como el emblema más dulce del comercio bilateral entre ambas naciones.