Donald Trump rindió homenaje al reverendo Jesse Jackson tras la muerte del histórico líder de derechos civiles, describiéndolo como un antiguo conocido e inspiración. Sin embargo, la relación entre ambos fue compleja: pasó de la colaboración en los círculos empresariales de Nueva York a profundas diferencias políticas en el escenario nacional.
Jackson falleció el martes a los 84 años. La Rainbow PUSH Coalition anunció su muerte destacando su legado como fundador y figura clave del movimiento por los derechos civiles.
El homenaje de Trump
En un mensaje en Truth Social, Trump afirmó que conocía bien a Jackson “mucho antes de ser presidente”, calificándolo como un hombre con carácter, carisma y gran habilidad social. Recordó que durante años le proporcionó oficinas en el edificio Trump, en el 40 de Wall Street, en Manhattan.
También sostuvo que respondió a solicitudes de Jackson en temas como la reforma de la justicia penal, el financiamiento a las universidades históricamente afroamericanas (HBCU) y el impulso a las “Opportunity Zones”.
Colaboración temprana
En la década de 1990, antes de que Trump entrara en política, ambos coincidieron en Nueva York. En una conferencia de prensa de 1999, Jackson se refirió a Trump como “amigo” y destacó su disposición a incluir y tender puentes.
Trump, por su parte, elogió públicamente las habilidades de negociación de Jackson, en un tono distendido.
Ruptura política
La relación cambió cuando Trump inició su carrera política. En 2016, Jackson respaldó a Hillary Clinton y criticó varias propuestas de Trump, señalando que podían desestabilizar el país, especialmente en temas de inmigración, política exterior y salud.
En 2020, apoyó a Bernie Sanders en las primarias demócratas.
Jackson y Obama
Trump afirmó recientemente que Jackson ayudó a elegir a Barack Obama, aunque aseguró que no lo apreciaba personalmente. Jackson sí apoyó públicamente a Obama, aunque realizó comentarios críticos durante la campaña de 2008 por los que luego se disculpó.
Tras la victoria de Obama, Jackson se mostró visiblemente emocionado y afirmó que Estados Unidos era “una nación en progreso”.
A lo largo de décadas, Jesse Jackson fue uno de los líderes afroamericanos más influyentes del país, candidato presidencial en dos ocasiones y receptor de la Medalla Presidencial de la Libertad.