Estados Unidos trasladó más de 50 aviones de combate hacia Medio Oriente en las últimas 24 horas, mientras Washington y Teherán mantenían conversaciones de alto nivel sobre el programa nuclear iraní.
Las aeronaves incluyen cazas F-22, F-35 y F-16, además de varios aviones cisterna para reabastecimiento en vuelo, según datos de seguimiento aéreo citados por medios internacionales. En los últimos días también se ha observado un movimiento inusualmente intenso del poder aéreo estadounidense hacia bases en Europa y Medio Oriente.
El refuerzo militar incluye la entrega continua de sistemas de defensa aérea estadounidenses a la región, según funcionarios citados por CNN. Asimismo, varias unidades desplegadas en Medio Oriente que debían rotar en las próximas semanas han extendido su permanencia.
Datos de rastreo muestran que decenas de aviones de carga militares estadounidenses han transportado equipo desde Estados Unidos a Jordania, Baréin y Arabia Saudita en semanas recientes, con más de 250 vuelos de carga registrados hacia la región.
Algunas de las aeronaves desplegadas son del mismo tipo que se utilizó en la operación “Midnight Hammer” del pasado junio contra instalaciones nucleares iraníes, según fuentes citadas por Air & Space Forces Magazine.
El despliegue coincide con una segunda ronda de conversaciones celebrada en Ginebra sobre el programa nuclear de Irán. El ministro de Relaciones Exteriores iraní, Abbas Araghchi, afirmó que la reunión permitió acordar “principios rectores” para futuras negociaciones y que ambas partes planean intercambiar borradores de texto para un posible acuerdo.
Aún no se ha establecido un calendario para dicho intercambio ni para nuevas reuniones.
“Se han alcanzado entendimientos sobre los principios rectores, pero la fase de redacción del acuerdo será más difícil”, declaró Araghchi, según CNN. “Ahora tenemos una imagen mucho más clara del trabajo que debe realizarse. Ambas partes todavía tienen tareas pendientes, pero al menos contamos con un marco y un camino más definido.”
La administración de Donald Trump exige que Irán acepte un nuevo acuerdo nuclear que prohíba el enriquecimiento de uranio. El presidente ha amenazado durante semanas con una posible acción militar si no se cumplen sus demandas.
La primera ronda de conversaciones, celebrada el 6 de febrero en Omán, se llevó a cabo de forma indirecta, con delegaciones que no mantuvieron contacto directo.