Las ciudades más grandes de China viven bajo “nubes de plástico”, advierten los científicos

Un estudio revela que las grandes ciudades de China están cubiertas por “nubes de plástico” formadas por microplásticos y nanoplásticos en el aire. Estas partículas, invisibles a simple vista, provienen sobre todo del tráfico, el desgaste de neumáticos, tejidos sintéticos y residuos plásticos, y pueden afectar la salud humana y procesos atmosféricos. La investigación advierte que la contaminación por plástico no solo está en tierra y océanos, sino también en el aire que respiramos.
Las ciudades más grandes de China viven bajo “nubes de plástico”, advierten los científicos
(Crédito de la imagen: iTimes Spanish)
Algunas de las mayores ciudades de China están envueltas en un aire que contiene algo más que polvo y gases contaminantes. Según una nueva investigación, las partículas microscópicas de plástico son mucho más abundantes en la atmósfera de lo que se pensaba hasta ahora. Son tan pequeñas que no pueden verse a simple vista, pero flotan cada día sobre calles, edificios y personas. Los científicos que analizaron muestras de aire de grandes ciudades chinas descubrieron que las estimaciones anteriores habían subvalorado gravemente el nivel de esta contaminación. Los resultados ponen de relieve las limitaciones de los métodos actuales para rastrear y comprender los plásticos en suspensión. Aunque la contaminación por plástico suele asociarse con océanos y vertederos, este estudio se centra en el aire mismo. También plantea inquietudes sobre cómo migran estas partículas, cuánto tiempo permanecen suspendidas y qué puede significar la exposición repetida para quienes viven bajo ellas. Un estudio detecta altos niveles de microplásticos en el aire sobre ciudades chinas El plástico solo se ha usado de manera masiva durante poco más de un siglo, pero ya se ha propagado rápidamente por los sistemas naturales. Los microplásticos y los aún más pequeños nanoplásticos se forman cuando los objetos de plástico más grandes se degradan. Ya han sido detectados en el agua, el suelo, los alimentos e incluso en tejidos humanos. Ahora los científicos reconocen que el aire también juega un papel importante en el transporte de estas partículas. Una vez que los fragmentos son lo bastante ligeros, pueden ser levantados por el viento o el tráfico y viajar largas distancias, lo que los hace muy difíciles de contener o rastrear. La idea de que el plástico puede inhalarse es relativamente reciente, pero la evidencia se ha ido acumulando silenciosamente durante años. El aire de las grandes ciudades chinas contiene más plástico del esperado Investigadores de la Academia China de Ciencias, en un estudio titulado “Abundance of microplastics and nanoplastics in urban atmosphere”, se centraron en dos ciudades con características muy distintas. Guangzhou es una gran metrópoli del sur, con fuerte actividad industrial y tráfico intenso. Xi’an se encuentra en el interior, en el centro-norte del país, con patrones climáticos y estructuras urbanas diferentes. Al limitar el estudio a estos dos lugares, los científicos buscaban medir con mayor precisión la presencia de plásticos en el aire. Los resultados mostraron que ambas ciudades presentaban niveles de microplásticos y nanoplásticos mucho más altos de lo que habían indicado estudios anteriores basados en métodos visuales. El aire urbano puede estar transportando contaminación plástica invisible Rastrear partículas tan diminutas no es sencillo. El equipo desarrolló una técnica microanalítica usando microscopía electrónica de barrido controlada por computadora. Esto les permitió detectar partículas de hasta 200 nanómetros. Con este método analizaron tanto las partículas totales en suspensión como el polvo depositado. Descubrieron concentraciones entre dos y seis veces superiores a las estimadas previamente mediante inspección visual. En términos simples, gran parte del plástico presente en el aire había sido invisible para las técnicas antiguas. ¿De dónde procede este plástico en suspensión? El estudio apunta a la actividad urbana cotidiana como la principal fuente. El tráfico desempeña un papel clave al levantar constantemente el polvo de las carreteras. El desgaste de los neumáticos, las fibras de tejidos sintéticos y la degradación de residuos plásticos contribuyen a la formación de estos fragmentos que vuelven a incorporarse al aire. Incluso en condiciones meteorológicas tranquilas, este proceso de resuspensión continúa. Los investigadores señalan que el tráfico de una megaciudad por sí solo puede ser suficiente para mantener altos niveles de plásticos en el aire, sin necesidad de fuertes vientos. Las partículas plásticas pueden influir en las nubes y el clima Una parte del estudio analiza el comportamiento de estas partículas una vez que están en la atmósfera. Se sugiere que los microplásticos pueden permanecer suspendidos durante largos periodos e incluso ayudar a iniciar la formación de nubes. Esto vincula la contaminación por plástico con procesos atmosféricos más amplios y recuerda investigaciones anteriores sobre cómo la actividad humana ha alterado aspectos del ciclo del agua en China. Aunque este campo requiere más estudio, añade una nueva dimensión a la interacción entre contaminación y clima. ¿Cuáles son los posibles riesgos para la salud? Los científicos se muestran cautelosos, pero preocupados. Una vez dentro del cuerpo, los microplásticos y nanoplásticos podrían liberar aditivos químicos o transportar microorganismos dañinos. El tamaño, la forma y la superficie de estas partículas podrían influir en su toxicidad. Además, al desplazarse rápidamente por la atmósfera, pueden extender la exposición más allá de su punto de origen. Para quienes viven en ciudades densamente pobladas, la inhalación repetida de pequeñas cantidades podría volverse significativa con el tiempo. Los investigadores detectan partículas plásticas generalizadas en el aire urbano Este es el primer estudio que detecta partículas plásticas en suspensión a escalas tan pequeñas sobre áreas urbanas. También pone de manifiesto cuánto queda aún por comprender. Guangzhou y Xi’an no son casos únicos, y es probable que condiciones similares existan en otras grandes ciudades del mundo. Desarrollar modelos precisos sobre cómo los microplásticos se mueven por el aire es ahora una prioridad científica. Por el momento, los hallazgos funcionan más como una advertencia que como una conclusión definitiva: la contaminación por plástico no solo está a nuestro alrededor, sino también sobre nosotros, desplazándose silenciosamente por un espacio que rara vez pensamos en medir.