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El fondo del océano se está convirtiendo en el mayor vertedero de plástico del mundo y está matando a cientos de especies marinas

El fondo del océano se está convirtiendo en un enorme vertedero de plástico, donde los residuos se acumulan en cañones de aguas profundas y dañan gravemente la vida marina. Los científicos advierten que esta contaminación oculta, dominada por plásticos y artes de pesca fantasma, representa una amenaza a largo plazo para cientos de especies. La prevención es la única solución viable, ya que la limpieza del fondo marino resulta impracticable.
El fondo del océano se está convirtiendo en el mayor vertedero de plástico del mundo y está matando a cientos de especies marinas
(Crédito de la imagen: iTimes Spanish)
Durante años, la imagen más visible de la contaminación oceánica ha sido la misma: botellas flotando, bolsas a la deriva y playas cubiertas de basura. Pero los científicos advierten que la acumulación más peligrosa ocurre muy por debajo de la superficie, en el lecho marino, donde los desechos se depositan y permanecen durante décadas. Una revisión científica global dirigida por el profesor Miquel Canals, de la Universidad de Barcelona, alerta de que las cuencas profundas y los cañones submarinos se están convirtiendo en zonas de acumulación de residuos humanos. El daño no es solo ambiental, sino también biológico, ya que el plástico y las artes de pesca abandonadas continúan perjudicando a la vida marina mucho tiempo después de desaparecer de la vista. La advertencia proviene de un estudio publicado en 2021 en Environmental Research Letters titulado “The quest for seafloor macrolitter”. La investigación, liderada por Canals y respaldada por un equipo internacional, reunió el conocimiento existente sobre los desechos en el fondo marino, cómo se monitorean y por qué resulta tan difícil controlarlos. Entre los coautores se encuentran especialistas en basura marina como Christopher K. Pham, Melanie Bergmann, Georg Hanke, Erik van Sebille y François Galgani. El trabajo también refleja esfuerzos científicos europeos más amplios, con la participación de organismos como el Centro Común de Investigación de la Comisión Europea y el Instituto Alfred Wegener de Alemania. El mayor problema del plástico en el océano está en el fondo Aunque el plástico flotante recibe más atención, una gran parte de los desechos marinos termina en el fondo del océano. Una vez que llegan a aguas profundas, resulta extremadamente difícil localizarlos y aún más retirarlos. Por eso, el lecho marino puede almacenar plásticos, metales, vidrio y artes de pesca durante años, permitiendo que la contaminación se acumule silenciosamente. Una de las zonas más contaminadas identificadas es el Estrecho de Mesina, entre Italia y Sicilia. En partes de su sistema de cañones submarinos se han registrado densidades de residuos que van desde unos 121.000 objetos por kilómetro cuadrado hasta 1,3 millones por kilómetro cuadrado. La geografía del área y sus fuertes corrientes explican esta concentración: en lugar de dispersarse, la basura es canalizada hacia estrechos pasajes submarinos donde se acumula en grandes cantidades. Los cañones submarinos arrastran la basura hacia las profundidades La basura marina no siempre se hunde de forma directa. Puede ser empujada mar adentro por tormentas, transportada por corrientes oceánicas y luego arrastrada hacia cuencas profundas a través de cañones submarinos. Estos actúan como verdaderos conductos que concentran los residuos lejos de las costas y a gran profundidad. Por eso, la basura puede aparecer en lugares que parecen muy alejados de la actividad humana: el océano está en constante movimiento y los desechos se desplazan con él. El plástico domina y se fragmenta en partículas más pequeñas El plástico constituye la mayor parte de los residuos del fondo marino en muchos estudios, ya que es ligero, abundante y tarda mucho en degradarse. Con el tiempo, los objetos grandes se fragmentan en piezas cada vez más pequeñas, aumentando la cantidad de contaminantes y el número de especies expuestas a ellos. A diferencia de otros materiales que se corroen o disuelven con mayor rapidez, el plástico puede persistir durante décadas en aguas profundas, donde las temperaturas son bajas y la actividad biológica es limitada. El plástico ha llegado incluso a los lugares más profundos del planeta Exploradores de las profundidades marinas han encontrado restos de plástico incluso cerca de la Fosa de las Marianas. Esto confirma una realidad inquietante: ni siquiera las zonas más remotas del océano están libres de la contaminación humana. Ya no se trata de un problema costero, sino global. La pesca fantasma: una amenaza permanente Uno de los tipos de residuos más peligrosos es el equipo de pesca abandonado. Redes, cuerdas y líneas continúan atrapando y matando animales marinos durante años, un fenómeno conocido como “pesca fantasma”. Dado que este equipo está diseñado para capturar seres vivos, su impacto es especialmente destructivo. Además, daña los hábitats cuando las redes pesadas se arrastran por el fondo, destruyendo arrecifes y ecosistemas frágiles. Cómo la basura del fondo marino mata a la vida marina Los científicos señalan tres formas principales de daño:
  1. Enredos: Los animales quedan atrapados en redes y cuerdas, lo que puede causar lesiones, inanición o ahogamiento.

  2. Ingestión: Muchos animales ingieren plástico al confundirlo con alimento o tragarlo accidentalmente.

  3. Destrucción del hábitat: Los desechos cubren el fondo marino, dañan corales y alteran ecosistemas frágiles.

Se estima que cientos de especies marinas en todo el mundo se ven afectadas por la basura oceánica. Por qué es tan difícil controlar la contaminación en el fondo marino A diferencia de la contaminación superficial, la del fondo oceánico no se puede observar fácilmente. Los científicos dependen de vehículos operados a distancia, cámaras submarinas, mapas sonar y barcos especializados. Como estas exploraciones cubren áreas limitadas, es probable que el problema esté subestimado en muchas regiones. La falta de visibilidad es una de las razones por las que esta contaminación persiste: lo que no se ve, se ignora con mayor facilidad. La única solución realista es la prevención Limpiar el fondo del océano a gran escala no es práctico. Es caro, técnicamente complejo y podría dañar ecosistemas sensibles. Por eso, la prioridad es evitar que la basura llegue al mar. Esto implica mejorar la gestión de residuos en tierra, reforzar la lucha contra los vertidos ilegales, reducir el flujo de plástico a través de ríos y puertos, y disminuir la pérdida de artes de pesca que se convierten en trampas mortales. El mensaje de los científicos es claro: el océano no es un basurero que hace desaparecer los residuos. Lo que cae en él puede quedarse durante décadas en el fondo marino, convirtiendo las profundidades en un vertedero oculto del que la vida marina no puede escapar.