El presidente interino de Perú, José Jerí, enfrenta una crisis política tras revelarse que sostuvo reuniones privadas con empresarios chinos que no fueron registradas oficialmente. La información ha generado fuertes cuestionamientos sobre su transparencia y ha llevado a algunos congresistas a presentar mociones de censura contra él.
Reuniones fuera del registro oficialSegún reportes de medios locales e internacionales, Jerí se reunió en varias ocasiones con Zhihua Yang, un empresario chino conocido en Perú como
“Johnny”, y con otros ciudadanos chinos, incluyendo a Ji Wu Xiaodong, quien estaba bajo arresto domiciliario por investigaciones relacionadas con actividades ilícitas. Las reuniones ocurrieron en lugares como restaurantes y tiendas del barrio chino de Lima, y no aparecieron en la agenda oficial del presidente, lo que ha despertado sospechas sobre los motivos y el contenido de los encuentros.
La versión del presidenteJerí ha defendido su actuación asegurando que no cometió ninguna ilegalidad. Según él, los encuentros fueron de carácter social y cultural, relacionados con la organización de eventos por el Día de la Amistad entre Perú y China, y negó que hubiera influencia indebida en decisiones políticas o económicas. Además, el presidente afirmó que la polémica busca desestabilizar su gobierno y afectar las elecciones generales previstas para abril de 2026.
Presión política e investigacionesEl Congreso peruano ha mostrado su preocupación y algunos legisladores han presentado tres mociones de censura para evaluar la posible destitución del presidente. Al mismo tiempo, la Fiscalía ha iniciado una investigación preliminar para determinar si existieron delitos como tráfico de influencias o lobby ilegal, dado que las reuniones no fueron informadas oficialmente.
La crisis se da en un contexto de inestabilidad política histórica en Perú, un país que ha visto cambios frecuentes en la presidencia en los últimos años y donde la ciudadanía mantiene un nivel elevado de desconfianza hacia las autoridades. Por eso, el caso ha generado un intenso debate sobre la transparencia del Ejecutivo y sobre la relación entre el poder político y los inversionistas extranjeros.
Un momento crítico para la presidenciaAunque Jerí mantiene parte de su apoyo político y ha descartado renunciar, la presión sigue creciendo. La resolución de este escándalo podría tener un impacto importante no solo en su permanencia en el cargo, sino también en la confianza de los ciudadanos en el gobierno y en las relaciones de Perú con China.
En resumen, las reuniones secretas del presidente han puesto sobre la mesa preguntas sobre ética, transparencia y control de los contactos internacionales de los altos funcionarios, dejando al país en medio de un debate político y judicial que promete prolongarse durante las próximas semanas.