Una fuente de agua en casa no es solo un elemento decorativo. En el Vastu, el agua en movimiento representa la circulación de oportunidades y recursos. La clave no es únicamente tener una fuente, sino dónde colocarla. Su ubicación determina si favorece el flujo energético o genera desequilibrio.
El norte o el noreste funcionan mejor La dirección norte está vinculada con Kubera, el guardián de la riqueza, mientras que el noreste se asocia con la claridad y el crecimiento. Colocar una fuente en estas zonas simboliza el apoyo al ingreso financiero y a oportunidades más fluidas. Por ello, suele considerarse el lugar más seguro y recomendado para el movimiento del agua.
El este también favorece el crecimiento Si el norte o el noreste no son opciones prácticas, el este puede funcionar igualmente. Representa los nuevos comienzos y el avance hacia adelante. Una fuente en esta dirección favorece el progreso y la visibilidad, especialmente en asuntos laborales o profesionales.
Evita el sur y el suroeste El agua en el sur o suroeste tiende a alterar la estabilidad. Estas áreas están destinadas a aportar firmeza al hogar, no movimiento. Una fuente en estas zonas puede simbolizar la pérdida de energía en lugar de fortalecerla, por lo que generalmente se evita.
Mantén el flujo del agua hacia el interior La dirección del flujo también es importante. El agua debe parecer dirigirse hacia el interior del hogar o del espacio de trabajo, no hacia afuera. Un flujo hacia el exterior simboliza la salida de recursos.
El mantenimiento importa tanto como la ubicación Una fuente seca, sucia o dañada pierde su propósito. El agua estancada representa el estancamiento energético. Si decides tener una, mantenla limpia y en buen funcionamiento. En el Vastu, el estado de un objeto influye tanto como su posición.
Una fuente de agua no crea riqueza de forma mágica. Simplemente refuerza la idea de movimiento, continuidad y oportunidades dentro del espacio. Cuando se coloca correctamente y se mantiene bien, se convierte en un recordatorio de que la prosperidad suele llegar con el flujo, no con la fuerza.