El presidente de Estados Unidos,
Donald Trump, advirtió el jueves que el país espera un
acuerdo significativo con Irán en aproximadamente
10 a 15 días o de lo contrario “pasarán cosas malas”, lo que sugiere una posible escalada si la diplomacia no funciona. Trump dio estas declaraciones durante la primera reunión de su nueva
Board of Peace en
Washington, D.C., un evento que atrajo la atención internacional en medio de tensiones crecientes entre los dos países.
Trump insistió en que las negociaciones entre Estados Unidos e Irán continuaban — con conversaciones indirectas en
Ginebra — y describió que se estaban teniendo “buenas conversaciones”, pero dejó claro que Teherán debe aceptar concesiones importantes, especialmente sobre sus actividades nucleares, o enfrentar consecuencias serias. “Tenemos que llegar a un acuerdo significativo. De lo contrario, pasarán cosas malas”, dijo, añadiendo que el mundo podría saber qué pasa “en los próximos probablemente 10 días”.
La advertencia ha aumentado la preocupación sobre una posible acción militar, ya que Estados Unidos ha desplegado recientemente fuerzas importantes en
Medio Oriente, incluyendo portaaviones, cazas y otros aviones de combate. Estos despliegues, mucho mayores que los niveles normales en tiempos de paz, tienen como objetivo servir tanto de disuasión como de demostración de determinación si la diplomacia fracasa.
Los negociadores iraníes y los diplomáticos estadounidenses han sostenido conversaciones para limitar el enriquecimiento de uranio a cambio de alivio de sanciones, pero aún existen desacuerdos clave. Irán sigue insistiendo en que su programa nuclear es pacífico, una afirmación que Estados Unidos y otras naciones occidentales cuestionan. Mientras tanto, funcionarios iraníes han respondido a las advertencias de Trump con declaraciones de que cualquier agresión militar será enfrentada con una respuesta decidida, aumentando el riesgo de un conflicto regional más amplio si las conversaciones se rompen.
La postura de Trump refleja una estrategia dual: perseguir negociaciones diplomáticas y, al mismo tiempo, mantener una presión militar creíble en la región. A medida que se acerca el plazo, las tensiones siguen siendo altas y los mercados globales, incluidos los precios de la energía, han mostrado mayor volatilidad ante la incertidumbre sobre si la diplomacia tendrá éxito o si la situación escalará a un enfrentamiento.