En una advertencia contundente y ampliamente difundida, la responsable de defensa planetaria de la NASA ha revelado que actualmente la Tierra no cuenta con una forma fiable de detener miles de asteroides “capaces de destruir ciudades” que podrían impactar nuestro planeta algún día, generando preocupación urgente tanto en la comunidad científica como fuera de ella. Estas declaraciones provienen de la Dra. Kelly Fast, oficial interina de Defensa Planetaria de la NASA, durante la conferencia de la Asociación Estadounidense para el Avance de la Ciencia (AAAS), celebrada en Phoenix, Arizona, donde destacó importantes brechas en la preparación global frente a los objetos cercanos a la Tierra (NEO).
Fast explicó que los científicos han identificado aproximadamente 25.000 asteroides lo suficientemente grandes (alrededor de 140 metros o más) como para causar devastación regional si impactaran la Tierra. Sin embargo, sorprendentemente, solo cerca del 40% han sido catalogados por los sistemas actuales de detección. Esto significa que alrededor de 15.000 asteroides potencialmente destructivos permanecen sin rastrear, orbitando silenciosamente cerca de la Tierra con la posibilidad de impactar sin previo aviso. “Lo que me quita el sueño son los asteroides que no conocemos”, afirmó Fast, subrayando que, aunque los meteoroides pequeños son inofensivos y los llamados “destructores planetarios” más grandes ya están monitoreados, estas rocas de tamaño medio representan el punto ciego de la defensa planetaria.
Por qué los asteroides de tamaño medio preocupan más
La NASA define los “asteroides destructores de ciudades” como objetos de unos 140 metros (460 pies) o más: demasiado pequeños para ser detectados fácilmente con telescopios tradicionales de luz visible, pero lo suficientemente grandes como para arrasar áreas metropolitanas enteras, provocar incendios, colapso de infraestructuras y numerosas víctimas si impactaran.
Se diferencian de:
- Los meteoroides pequeños, que se desintegran diariamente en la atmósfera.
- Los destructores planetarios, cuerpos masivos que en su mayoría ya están catalogados y vigilados.
El desafío es tanto físico como técnico. Muchos de estos asteroides son oscuros y reflejan poca luz, lo que los hace confundirse con el fondo del cielo. Además, algunos siguen órbitas similares a la de la Tierra, lo que dificulta detectarlos hasta que están muy cerca. Incluso con los mejores observatorios terrestres, la detección sigue siendo incompleta.
El peligro no es solo teórico. La historia demuestra que incluso asteroides relativamente pequeños pueden causar enormes daños. El evento de Tunguska en 1908 arrasó aproximadamente 2.000 km² de bosque en Siberia cuando un objeto posiblemente menor de 100 metros explotó sobre la Tierra. Un impacto similar sobre una ciudad moderna tendría consecuencias regionales catastróficas.
Sin una defensa lista para detenerlos
La NASA y sus socios internacionales han avanzado en tecnologías de defensa contra asteroides, pero los sistemas actuales aún no están preparados para proteger la Tierra frente a una amenaza repentina de este tipo. La prueba más conocida hasta ahora fue la misión DART en 2022, que logró desviar ligeramente la trayectoria de un pequeño asteroide al impactar deliberadamente una nave espacial contra su satélite. Aunque demostró que la desviación es posible en principio, los expertos advierten que este método requiere años de aviso previo y condiciones específicas del objetivo, algo que podría no existir en el caso de muchos asteroides no detectados.
Funcionarios de la NASA reconocen que actualmente no existe ninguna nave de desviación preparada para actuar de inmediato, y que los sistemas globales de defensa planetaria carecen de financiación e infraestructura suficientes para responder rápidamente si se descubriera un asteroide peligroso con poco tiempo de anticipación. Esta carencia crea una brecha vulnerable entre la detección y la capacidad de respuesta.
Los planes de la NASA para mejorar la detección
Aun así, hay avances prometedores. La NASA prepara el lanzamiento del Near-Earth Object Surveyor (NEO Surveyor), un telescopio espacial infrarrojo diseñado específicamente para detectar asteroides oscuros previamente invisibles mediante la identificación de sus firmas térmicas. Si tiene éxito, esta misión podría mejorar drásticamente la identificación de asteroides peligrosos y acercar la tasa de detección al objetivo de catalogar el 90% de estos objetos en la próxima década.
También se espera que los estudios ampliados desde tierra, como los realizados por el Observatorio Vera C. Rubin, junto con redes internacionales colaborativas como la Red Internacional de Alerta de Asteroides (IAWN), mejoren las capacidades de alerta temprana, fundamentales para cualquier futuro plan de desviación.
Lo que significa para la humanidad
La advertencia de la NASA deja una realidad clara: la Tierra sigue siendo vulnerable a asteroides de tamaño medio que aún no hemos detectado. Aunque la probabilidad de que uno impacte en un futuro cercano sigue siendo baja en comparación con los desastres naturales comunes, el riesgo acumulativo de objetos desconocidos resalta la necesidad de invertir de manera sostenida en defensa planetaria, cooperación internacional y tecnologías de detección temprana.
Los astrónomos subrayan que aumentar la detección y el catalogado es el primer y más eficaz paso. Con un seguimiento más completo, los científicos podrían calcular trayectorias con mayor anticipación y, con suficiente tiempo, organizar misiones capaces de desviar objetos peligrosos lejos de la Tierra.
Esta última advertencia demuestra que, aunque se han logrado avances importantes en defensa planetaria, la seguridad del planeta frente a amenazas celestes aún depende de la ciencia, la tecnología y la cooperación internacional y, en muchos sentidos, de los asteroides de los que todavía ni siquiera somos conscientes.