¿Qué destruyó realmente el Valle del Indo? No fue la guerra, sino una lenta muerte por sequía

Investigaciones recientes sugieren que la antigua Civilización del Valle del Indo no cayó por guerra, sino por largas sequías y cambios climáticos graduales que dificultaron la agricultura y el abastecimiento de agua, provocando un declive progresivo a lo largo de décadas.
¿Qué destruyó realmente el Valle del Indo? No fue la guerra, sino una lenta muerte por sequía
(Crédito de la imagen: iTimes Spanish)
Nuevas investigaciones sobre el misterio del declive de la antigua Civilización del Valle del Indo indican que la causa principal no fue una invasión ni un colapso repentino, sino un proceso gradual de deterioro causado por cambios ambientales, especialmente sequías prolongadas.

Evidencia ambiental

Los científicos han analizado datos geológicos y climáticos que muestran que la región sufrió severas sequías repetidas, reduciendo poco a poco la disponibilidad de agua. Los grandes centros urbanos, que habían crecido cerca de ríos confiables, comenzaron a enfrentar escasez de agua, lo cual afectó la agricultura y las condiciones de vida. Estas sequías no ocurrieron de golpe, sino a lo largo de siglos. Las personas comenzaron a adaptarse mudándose hacia zonas con acceso más seguro al agua, cambiando los cultivos y diversificando el comercio. Esto refleja un declive lento y prolongado, no un colapso repentino.

Ciudades se debilitan y se dispersan

Ciudades importantes como Mohenjo-Daro y Harappa, que fueron centros urbanos sofisticados, empezaron a debilitarse a medida que la escasez de agua empeoraba. Con menos lluvia y cursos de agua menos previsibles, la agricultura tradicional y los sistemas de riego se volvieron menos sostenibles, empujando a la población fuera de los grandes asentamientos.

Clima, sequías y declive a largo plazo

Los investigadores han identificado varios periodos secos prolongados que coinciden con la disminución de la vida urbana y cambios en los patrones de asentamiento. Estos efectos climáticos graduales erosionaron la capacidad de la civilización para mantenerse estable. Según esta teoría, el final de la civilización no fue el resultado de una guerra repentina, sino de un proceso lento de adaptación, migración y reorganización social impulsado por el cambio climático, en especial la disminución de las lluvias monzónicas y la presencia de sequías a largo plazo.