Washington/Nueva York: Manifestantes contra la guerra se congregaron en diversas ciudades de Estados Unidos después de que se confirmara la muerte del líder supremo iraní, Ali Khamenei, en ataques aéreos conjuntos de Estados Unidos e Israel contra Teherán, una operación que ha intensificado las tensiones internacionales y generado un fuerte debate político interno.
Las protestas tuvieron lugar frente a la Casa Blanca y en lugares emblemáticos como Times Square, en Nueva York, donde cientos de personas denunciaron la participación militar estadounidense en Oriente Medio y cuestionaron la legalidad de la operación.
Algunos manifestantes criticaron duramente al presidente estadounidense Donald Trump, acusándolo de ordenar ataques sin la autorización previa del Congreso. “Ningún presidente puede atacar o bombardear otro país sin permiso del Congreso”, afirmó Sue Johnson, una de las participantes.
Movilizaciones en todo el país
Las manifestaciones fueron organizadas por una coalición de grupos progresistas y organizaciones sociales, entre ellas ANSWER Coalition, National Iranian American Council, American Muslims for Palestine, CodePink, Democratic Socialists of America y Black Alliance for Peace.
Además de Nueva York y Washington, se convocaron protestas de emergencia en ciudades como Atlanta, Boston, Chicago, Los Ángeles, Miami, Denver y Minneapolis. También se anunciaron movilizaciones para el domingo en localidades más pequeñas, incluyendo Albany, Chattanooga, Gainesville y Springfield.
En un comunicado conjunto, los organizadores calificaron los ataques como “una agresión ilegal y no provocada que amenaza con causar muerte y destrucción inimaginables”, y afirmaron que la ciudadanía estadounidense rechaza “otra guerra interminable”.
Críticas políticas y legales
El alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, alineado con sectores progresistas, describió los bombardeos como una “escalada catastrófica en una guerra ilegal de agresión”, señalando que abrir un nuevo frente militar podría tener consecuencias imprevisibles.
La Unión Estadounidense por las Libertades Civiles (ACLU), junto con varios legisladores demócratas, exigió al Congreso intervenir para frenar lo que consideran un uso inconstitucional de la fuerza militar. La organización recordó que la Constitución estadounidense exige autorización legislativa previa para iniciar operaciones militares.
Opiniones divididas entre los manifestantes
Entre los participantes también surgieron posturas diversas. Willie Cotton, residente de Brooklyn, afirmó oponerse a que Irán obtenga armas nucleares, pero rechazó los bombardeos estadounidenses.
“El historial de Estados Unidos demuestra que entra en conflictos por sus propios intereses, no por ayudar a la gente del lugar”, señaló, mostrando escepticismo sobre los argumentos oficiales de Washington.
Otros participantes expresaron preocupación por los gastos militares en medio de dificultades económicas internas. Jacqueline, voluntaria del Partido por el Socialismo y la Liberación, afirmó que incluso si las protestas no detienen la guerra, permiten mostrar que existe oposición pública.
Seguridad reforzada
Mientras tanto, el FBI elevó el nivel de alerta de sus equipos antiterroristas y de contrainteligencia en todo el país ante posibles amenazas derivadas del conflicto.
La secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, aseguró que las autoridades federales están coordinando acciones con agencias de inteligencia y fuerzas del orden para prevenir cualquier riesgo interno.
Preocupación ciudadana
Algunos manifestantes señalaron que la creciente incertidumbre política y militar está generando ansiedad entre la población. Christina Perez, trabajadora sanitaria de 44 años, dijo haberse unido a las protestas para expresar su rechazo general a las políticas del gobierno.
“Siempre parece haber dinero para la guerra, pero nunca para resolver los problemas reales de la gente”, afirmó.
Las movilizaciones reflejan un creciente debate dentro de Estados Unidos sobre el alcance del poder presidencial en política exterior y el riesgo de que el conflicto con Irán derive en una guerra prolongada con consecuencias globales.