Teherán/Washington: En una dramática escalada que ha empujado a Oriente Medio hacia un nuevo conflicto regional, los medios estatales iraníes confirmaron la madrugada del domingo la muerte del líder supremo de Irán, Ali Khamenei, tras una serie de ataques coordinados con misiles y bombardeos aéreos llevados a cabo por Estados Unidos e Israel.
La confirmación llegó pocas horas después de que el expresidente estadounidense Donald Trump anunciara la muerte del ayatolá en su plataforma Truth Social, asegurando que la operación marcaba el inicio de una campaña destinada a provocar un cambio de régimen en Irán. “Khamenei… está muerto”, escribió Trump, afirmando que los sistemas avanzados de inteligencia y seguimiento de Estados Unidos, en coordinación con Israel, impidieron cualquier posibilidad de escape para el liderazgo iraní.
Imágenes satelitales habían mostrado previamente graves daños en el complejo de alta seguridad donde residía Khamenei. El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, había señalado que existían “muchos indicios” de que el líder iraní ya no estaba con vida.
Familiares entre las víctimas
Medios iraníes informaron que la hija, el yerno y la nieta de Khamenei también murieron en los ataques. La agencia semioficial Fars, vinculada a la Guardia Revolucionaria iraní, confirmó las muertes citando fuentes cercanas al entorno familiar del líder supremo.
Amplia ofensiva militar en marcha
El Comando Central de Estados Unidos (Centcom) aseguró que estaba ejecutando “acciones rápidas y decisivas”, mientras Israel anunció nuevas oleadas de ataques dirigidos contra sistemas iraníes de misiles balísticos y defensa aérea.
Según autoridades iraníes, al menos 201 personas murieron y 747 resultaron heridas durante el asalto inicial, incluidos más de 80 niños en una escuela. Teherán calificó los ataques como un hecho con consecuencias “duraderas y extensas”.
Irán también confirmó la muerte del jefe de la Guardia Revolucionaria, el general Mohammad Pakpour, así como de otro alto asesor de seguridad.
Periodo de transición política
Los medios estatales señalaron que el presidente Masoud Pezeshkian, el jefe del poder judicial Gholamhossein Mohseni Ejei y otro alto funcionario liderarán el país durante el periodo de transición. Según la Constitución iraní, la Asamblea de Expertos deberá reunirse para designar a un nuevo líder supremo, aunque analistas consideran que la Guardia Revolucionaria podría consolidar el poder en el corto plazo.
Represalias y tensión regional
Irán respondió lanzando misiles y drones contra bases estadounidenses, incluido el cuartel general de la Quinta Flota de la Marina estadounidense en Baréin, zonas residenciales israelíes y objetivos en países del Golfo. Entre los blancos reportados figuraron un hotel en Dubái y un edificio de gran altura en Baréin.
Centcom afirmó que las fuerzas estadounidenses interceptaron con éxito cientos de misiles y drones, sin reportarse víctimas estadounidenses.
Un alto funcionario estadounidense señaló que Washington decidió actuar debido a que el programa de misiles balísticos iraní representaba una amenaza “intolerable”, además de las preocupaciones relacionadas con sus ambiciones nucleares.
Choque diplomático en la ONU
Durante una reunión de emergencia del Consejo de Seguridad de la ONU, el embajador estadounidense Mike Waltz defendió la legalidad de la operación militar, afirmando: “Irán no puede tener un arma nuclear”.
El embajador iraní ante la ONU, Amir Saeid Iravani, condenó los ataques calificándolos como crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad.
El secretario general de la ONU, António Guterres, pidió un cese inmediato de las hostilidades y el regreso a las negociaciones, advirtiendo que la alternativa podría ser un conflicto más amplio con “graves consecuencias para la población civil y la estabilidad regional”.
Con la cúpula del liderazgo iraní golpeada y ambas partes intercambiando ataques, el conflicto amenaza ahora con redefinir el equilibrio geopolítico en Oriente Medio, sin un calendario claro para la desescalada.