Una publicación en redes sociales ha cuestionado la retórica del gobernador de Florida, Ron DeSantis, sobre inmigración, refutando su caracterización de los trabajadores con visa H-1B como “invasores” mediante el uso de datos de empleo y fuerza laboral. La publicación sostiene que este lenguaje es políticamente cargado y engañoso, especialmente porque varios estados de EE.UU., incluido Florida, siguen enfrentando escasez de mano de obra en campos especializados.
Según la publicación, los titulares de visas H-1B representan solo una pequeña fracción de la fuerza laboral total y se concentran en sectores como la ingeniería de software, la atención médica, la investigación, la educación superior y la manufactura avanzada. Argumenta que retratar a estos trabajadores como una amenaza ignora la estructura del propio programa de visas, que funciona con límites anuales, requisitos de patrocinio por parte del empleador y normas salariales diseñadas para evitar la competencia desleal con los trabajadores nacionales.
La crítica también subraya la realidad del mercado laboral de Florida. El estado ha experimentado un rápido crecimiento económico en los últimos años, junto con persistentes carencias de personal cualificado, especialmente en profesiones STEM y médicas. Los grupos industriales han advertido repetidamente que la demanda de trabajadores especializados supera la oferta local, una brecha que —según los críticos— los profesionales con visa H-1B ayudan a cubrir al ocupar puestos que a menudo permanecen vacantes durante largos períodos.
La publicación enmarca el lenguaje del gobernador como teatro político, señalando que está dirigido a movilizar votantes más que a abordar los retos de política pública relacionados con las necesidades de la fuerza laboral. Contrasta la retórica dura con datos federales que muestran que el programa H-1B está estrictamente regulado y responde a la demanda de los empleadores, no a entradas masivas ni a fronteras abiertas.