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Con la mirada puesta en 2028: el papel secreto de JD Vance para salvar a Trump de una rebelión de Elon Musk

El vicepresidente JD Vance trabajó entre bastidores para mediar en la creciente brecha entre Donald Trump y el magnate tecnológico Elon Musk. Sus esfuerzos estuvieron dirigidos a estabilizar la coalición de Trump y, al mismo tiempo, proteger sus propias ambiciones políticas futuras, evitando que Musk lanzara un movimiento político disidente.
Con la mirada puesta en 2028: el papel secreto de JD Vance para salvar a Trump de una rebelión de Elon Musk
(Crédito de la imagen: iTimes Spanish)
El vicepresidente JD Vance pasó gran parte del regreso de Donald Trump a la Casa Blanca trabajando discretamente para evitar una ruptura política explosiva con el magnate tecnológico Elon Musk. A medida que crecían las críticas públicas de Musk hacia la administración y aumentaban los rumores sobre la creación de un movimiento político alternativo, Vance emergió como un mediador entre bastidores, tratando de mantener intacta la alianza. Según informó The Washington Post, el esfuerzo buscaba tanto estabilizar la coalición de Trump como proteger el futuro político del propio Vance.

Vance como puente entre MAGA y Musk

El rol de Vance se vio facilitado por una relación con Musk que precedía a su llegada al cargo. Ex capitalista de riesgo, el vicepresidente había construido vínculos con figuras de Silicon Valley y se había posicionado como un raro republicano capaz de moverse con fluidez tanto en la política MAGA como en las prioridades del mundo tecnológico. Eso lo convirtió en un intermediario natural cuando la influencia de Musk dentro de la administración creció y sus frustraciones comenzaron a estallar públicamente en redes sociales.

Cuando el conflicto se volvió tóxico

Las tensiones aumentaron drásticamente después de que Musk criticara públicamente los planes de gasto de Trump y sugiriera que el presidente estaba bloqueando la divulgación de archivos sensibles relacionados con Jeffrey Epstein. El conflicto se intensificó aún más cuando Trump retiró la nominación de Jared Isaacman, aliado de Musk, para dirigir la NASA. Para Musk, el gesto simbolizó un desplazamiento deliberado, alimentando la idea de lanzar un nuevo partido político que pudiera fracturar el apoyo republicano.

La intervención a puerta cerrada

Ante el creciente enfrentamiento, Vance trabajó de manera privada para contener el daño. Mantuvo contacto directo frecuente con Musk y presionó a legisladores republicanos para reconsiderar la nominación de Isaacman, presentándola como un gesto de buena voluntad que podría aliviar las tensiones. Aliados describen el esfuerzo como delicado y en gran parte invisible, destinado a impedir que una disputa pública se transformara en una ruptura política definitiva.

Una rebelión evitada en silencio

A finales del verano, Musk abandonó discretamente los planes de crear un nuevo partido, lo que redujo los temores de una fractura dentro de la base MAGA. Desde entonces, ha mostrado una renovada disposición a apoyar a candidatos republicanos de cara a las elecciones de medio término de 2026, señalando una tregua frágil con Trump. No obstante, ambas partes saben lo rápidamente que la relación ha colapsado en el pasado.

Por qué 2028 es clave

Las acciones de Vance son tanto estratégicas como leales. Ampliamente visto como posible aspirante presidencial en 2028, es consciente del enorme poder financiero y alcance digital de Musk. Por su parte, Musk habría señalado que ve a Vance como un candidato serio para el futuro. Mantener viva esa relación, sugiere el artículo, podría ser tan importante para las ambiciones de Vance como para la supervivencia política de Trump en el presente.