En una decisión histórica que remodeló los límites del poder presidencial en los Estados Unidos, el 20 de febrero de 2026, la Corte Suprema anuló los amplios aranceles globales de Donald Trump en un fallo de 6-3.
El veredicto fue histórico no solo porque invalidó una de las políticas económicas más agresivas de Trump, sino porque dos jueces que nombró personalmente se unieron a la mayoría en su contra. El caso se convirtió rápidamente en un momento decisivo en el debate constitucional en curso sobre hasta qué punto puede ir un presidente de los Estados Unidos ejerciendo la autoridad económica sin el Congreso.
Lo que dictaminó el tribunalEl centro del caso era si Trump podría usar poderes de emergencia bajo una ley de seguridad nacional para imponer amplios aranceles a las importaciones.
La Corte Suprema dictaminó que el estatuto no autorizaba tal acción radical. Sostuvo que los aranceles son esencialmente una forma de tributación, y bajo la Constitución, el poder de imponer impuestos resue en el Congreso.
Escribiendo para la mayoría, el Presidente del Tribunal Supremo John Roberts enmarcó el caso como una cuestión fundamental de separación de poderes. Advirtió que permitir que un presidente imponga aranceles sin una clara aprobación legislativa le daría efectivamente al poder ejecutivo una autoridad ilimitada para remodelar la economía.
Los designados por Trump que rompieron filasDos de los propios nominados de Trump, Neil Gorsuch y Amy Coney Barrett, se unieron a la mayoría, ofreciendo una sorprendente reprimenda institucional.
Gorsuch, nombrado en 2017, ha defendido durante mucho tiempo estrictos límites constitucionales sobre el poder ejecutivo. En este caso, enfatizó que las principales acciones económicas requieren una autorización explícita del Congreso y no pueden descansar en un lenguaje legal vago. Su opinión reflejaba una filosofía judicial consistente que prioriza la estructura constitucional sobre la alineación política.
Barrett, designado por Trump en 2020, también se ustuvo del lado de la mayoría. Estuvo de acuerdo en que el Congreso debe delegar claramente la autoridad antes de que un presidente pueda tomar decisiones con grandes consecuencias económicas. Su voto fue particularmente significativo porque es ampliamente considerada como uno de los miembros más conservadores de la corte.
La división conservadoraEl fallo expuso una profunda división dentro del bloque conservador de la corte. El Presidente del Tribunal Supremo Roberts, aunque nombrado por un presidente republicano, se unió a Gorsuch y Barrett para eliminar los aranceles, creando una mayoría conservadora de tres miembros contra Trump.
Por otro lado, los conservadores Clarence Thomas, Samuel Alito y Brett Kavanaugh discreparon. Argumentaron que el Congreso ya había delegado una amplia autoridad a los presidentes para regular el comercio exterior y que los aranceles de Trump caían dentro de esa tradición. Su disidencia reflejaba un enfoque judicial de larga data que favorece un fuerte poder ejecutivo, especialmente en materia de seguridad nacional y política exterior.
Los tres jueces liberales votaron con la mayoría, haciendo de la alineación final una rara coalición ideológica cruzada impulsada más por la interpretación constitucional que por la ideología partidista.
Acausiones políticasEl fallo provocó una respuesta furiosa de Trump, quien criticó públicamente a los jueces que se oponían en su contra, incluidos sus propios nominados. En cuestión de horas, señaló planes para buscar nuevos aranceles bajo autoridades legales alternativas, subrayando que la batalla política por los poderes comerciales está lejos de resolverse.
¿Por qué importa el fallo?Más allá de la política comercial, la decisión es ampliamente vista como uno de los límites más consecuentes puestos a la autoridad presidencial en décadas. Reforzó el principio constitucional de que los poderes fiscales económicos permanecen firmemente con el Congreso, incluso durante las emergencias nacionales.
La sentencia también destacó una brecha filosófica más amplia dentro del movimiento legal conservador sobre hasta qué punto debería extenderse el poder ejecutivo.
Balance finalLa decisión arancelaria de la Corte Suprema no fue simplemente un revés legal para Donald Trump. Fue un momento constitucional definitorio que reafirmó la autoridad del Congreso sobre los impuestos y reveló que incluso los propios nombrados de un presidente pueden, en última instancia, tomar partido por los límites institucionales sobre la lealtad política.