El exmandatario socialista de larga trayectoria en Bolivia, Evo Morales, reapareció el jueves en su bastión político tropical después de casi siete semanas de ausencia inexplicable, respaldando a candidatos para las próximas elecciones regionales y disipando los rumores de que había abandonado el país tras la captura en Estados Unidos de su aliado, el expresidente venezolano Nicolás Maduro.
Las semanas de incertidumbre sobre el paradero de Morales evidenciaron lo poco que se conoce sobre lo que ocurre en la remota región del Chapare, donde el ex presidente ha pasado el último año evitando una orden de arresto por cargos de trata de personas.
El medio de comunicación del sindicato cocalero de Morales, Radio Kawsachun Coca, difundió imágenes en las que aparece sonriente, con gafas oscuras, llegando en tractor a un estadio en la localidad central boliviana de Chimoré para dirigirse a sus seguidores.
Morales, primer presidente indígena de Bolivia y mandatario entre 2006 y su controvertida salida del poder en 2019, explicó que había contraído chikunguña, una enfermedad transmitida por mosquitos que provoca fiebre y fuertes dolores articulares, y que sufrió complicaciones que “lo tomaron por sorpresa”.
“Cuídense de la chikunguña, es grave”, afirmó Morales, de 66 años, quien lucía visiblemente más frágil que en apariciones anteriores.
También rechazó los rumores difundidos por políticos locales y redes sociales que aseguraban que intentaría huir del país, prometiendo permanecer en Bolivia pese a la amenaza de arresto bajo el gobierno conservador del presidente Rodrigo Paz, cuya elección puso fin a casi dos décadas de dominio del Movimiento al Socialismo.
“Algunos medios decían: ‘Evo se va a ir, Evo va a huir’. Lo dije claramente: no me voy a ir. Me quedaré con el pueblo para defender la patria”, señaló.
El restablecimiento de relaciones diplomáticas con Estados Unidos por parte del gobierno de Paz y los intentos recientes de permitir el regreso de la Administración para el Control de Drogas (DEA), casi 17 años después de que Morales expulsara a los agentes antidrogas estadounidenses, han generado inquietud en la región cocalera que constituye su principal base de apoyo.
Paz confirmó además que se reunirá con Donald Trump en Miami el 7 de marzo en una cumbre con líderes latinoamericanos afines políticamente, en medio de los esfuerzos de Washington por contrarrestar la influencia china y reforzar su presencia en la región.
Antes de anunciar a los candidatos que respaldará en las elecciones municipales y regionales del próximo mes, Morales pronunció un largo discurso en el que criticó lo que calificó como imperialismo estadounidense, acusando a Washington de intentar eliminar a los partidos de izquierda en América Latina mediante una reinterpretación de la Doctrina Monroe.