Las principales compañías de videojuegos vieron evaporarse miles de millones de dólares de su valor de mercado el viernes, tras el anuncio de Google sobre Project Genie, una herramienta de inteligencia artificial capaz de generar mundos virtuales interactivos a partir de simples indicaciones de texto. Take-Two Interactive registró una caída del 8 % en sus acciones, perdiendo más de 3.500 millones de dólares en un solo día, mientras que Unity Software se desplomó un 24 % y Roblox cayó un 13 %.
El pánico en los mercados parece derivarse del temor de los inversores a que la IA pueda alterar de forma fundamental la manera en que se desarrollan los videojuegos. Sin embargo, hay un matiz clave: Project Genie aún no puede crear videojuegos reales, al menos no en un sentido significativo.
Qué hace realmente Project Genie (y qué no)
La herramienta de Google genera entornos interactivos de 60 segundos, con una resolución de 720p y 24 fotogramas por segundo. Los usuarios pueden desplazarse por estos espacios creados por IA con controles básicos, pero ahí terminan prácticamente sus capacidades. No hay objetivos, sistemas de puntuación, sonido ni mecánicas de juego reales.
Cuando periodistas intentaron recrear The Legend of Zelda: Breath of the Wild con Project Genie, el resultado fue algo vagamente similar en apariencia, pero totalmente injugable en el sentido tradicional. El “Link” generado por IA resultaba inquietante y la herramienta tuvo que copiar contenido existente en lugar de crear algo original.
Por qué los inversores están alarmados pese a las limitaciones
La venta masiva de acciones pone de manifiesto una desconexión entre la percepción de Wall Street sobre el desarrollo de videojuegos y la realidad de la industria. Los inversores parecen especialmente preocupados por las empresas “plataforma”. Unity, utilizado por cerca del 70 % de los principales juegos móviles, enfrenta dudas sobre su relevancia si la IA pudiera sustituir los motores de juego. Roblox, basado íntegramente en contenido generado por usuarios, parece vulnerable si herramientas como Genie asumen las tareas de creación.
El desarrollo tradicional de videojuegos implica a cientos de personas trabajando durante cinco a siete años en títulos de alto presupuesto, que pueden alcanzar cientos de millones de dólares. Las herramientas de IA podrían ayudar en fases tempranas, como la previsualización, pero están muy lejos de reemplazar la compleja red de artistas, programadores, diseñadores y guionistas que hacen posible un videojuego completo.
Las duras realidades técnicas de las que casi no se habla
Más allá de las limitaciones evidentes, existen problemas prácticos. Los precios de la memoria RAM han aumentado recientemente y el mundo no cuenta con la infraestructura necesaria para ejecutar millones de juegos generados por IA de forma simultánea. Project Genie en sí mismo es limitado y requiere una gran capacidad de cómputo. Además, a medida que los modelos de IA mejoran, su consumo energético aumenta, lo que plantea serias dudas sobre la sostenibilidad.
Expertos del sector también han señalado otro problema evidente: muchos de los ejemplos que circulan en internet muestran copias directas de juegos existentes como Fortnite o Dark Souls, lo que plantea serias preocupaciones en materia de derechos de autor. Las únicas demostraciones “funcionales” han sido recreaciones de propiedades intelectuales ya establecidas, no creaciones originales.
Por ahora, no todas las acciones del sector de los videojuegos se vieron afectadas por igual. Sega cerró la jornada con una ligera subida, lo que sugiere que algunos inversores reconocen este episodio por lo que es: una reacción exagerada ante demostraciones visualmente impresionantes que aún no pueden cumplir las promesas que parecen insinuar.
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