Un suceso devastador ocurrido en
West Yorkshire, Inglaterra, ha provocado la muerte de un niño de
12 años que presuntamente intentó recrear una escena inspirada en la serie de Netflix
Squid Game. El menor fue encontrado inconsciente en su domicilio y falleció posteriormente tras ser trasladado a un hospital.
Los investigadores creen que el niño estaba intentando una broma que consistía en restringir su respiración hasta perder el conocimiento. Este tipo de comportamiento es extremadamente peligroso y puede provocar lesiones cerebrales graves o la muerte en cuestión de minutos. Aunque en ocasiones estas prácticas se han relacionado con retos virales, las autoridades han indicado que no hay pruebas concluyentes de que el menor estuviera participando en un desafío específico.
Durante la investigación, los agentes hallaron en el teléfono móvil del niño contenido relacionado con
Squid Game, incluidas imágenes de escenas de ahorcamiento y búsquedas en internet sobre asfixia y cómo sobrevivir a ella. Estos elementos están siendo analizados como parte del esfuerzo por comprender qué pudo haber influido en sus acciones.
El niño fue identificado oficialmente durante la investigación judicial como
Sebastian Cizman. Según los informes presentados, fue encontrado por un familiar durante una reunión en la vivienda. Los parientes intentaron reanimarlo mientras esperaban la llegada de los servicios de emergencia. A pesar de los esfuerzos médicos, el menor fue declarado muerto más tarde.
Familiares, profesores y amigos describieron a Sebastian como un niño alegre, curioso y bromista, sin antecedentes conocidos de problemas de salud mental. Para quienes lo conocían, el incidente resultó completamente inesperado y difícil de comprender.
Especialistas en psicología infantil han advertido que los niños y adolescentes pueden tener dificultades para diferenciar entre la ficción y la realidad. Series como
Squid Game, aunque están dirigidas a un público adulto, pueden causar una fuerte impresión en espectadores jóvenes que no comprenden plenamente las consecuencias reales de imitar lo que ven en pantalla.
Las autoridades subrayaron que la investigación sigue en curso y que aún no se han determinado conclusiones definitivas sobre las circunstancias exactas del fallecimiento. También instaron a padres y tutores a supervisar cuidadosamente el contenido que consumen sus hijos y a mantener conversaciones abiertas sobre los peligros de reproducir conductas riesgosas vistas en medios audiovisuales.
Este caso ha reabierto el debate sobre la exposición de menores a contenido violento, la importancia de la supervisión parental y la responsabilidad de las plataformas de entretenimiento en el control de acceso según la edad. Las autoridades continúan revisando pruebas para esclarecer por completo lo ocurrido.