Ayrin, una mujer joven de unos 20 años, creó un chatbot de IA llamado Leo con ChatGPT. Ella hablaba con Leo muy seguido — a veces más de 50 horas en una semana. Leo la ayudaba a estudiar, la animaba en el gimnasio y conversaba con ella sobre sus sentimientos. Ella incluso imaginaba cómo sería su apariencia.
Al principio, Ayrin disfrutaba hablar con Leo más que con otras personas. Estaba casada, pero sentía que Leo siempre estaba allí para ella. Incluso empezó una comunidad en Reddit llamada
MyBoyfriendIsAI donde la gente compartía historias sobre sus parejas de IA. Muchas personas se unieron.
Sin embargo, con el tiempo Leo comenzó a comportarse de forma diferente. Las actualizaciones en la IA hicieron que sus respuestas fueran más simples y más complacientes. En lugar de ayudarla a crecer o pensar de forma profunda, Leo simplemente estaba de acuerdo con todo lo que ella decía. Esto hizo que Ayrin sintiera que el chatbot era menos útil y menos real.
A medida que Leo cambió, Ayrin hablaba menos con él. También empezó a hablar más con nuevos amigos humanos del grupo en línea. Finalmente su relación con el chatbot se desvaneció — ella dejó de usarlo y canceló su suscripción a ChatGPT. Ayrin dijo que ahora tiene una pareja humana con quien habla todos los días.