Residentes de Vancouver y de varias zonas del oeste del estado de Washington quedaron sorprendidos cuando una brillante bola de fuego cruzó el cielo nocturno. El fenómeno fue seguido por un fuerte estruendo sónico que muchas personas dijeron haber escuchado o incluso sentido en sus hogares.
Posteriormente, la NASA confirmó que el evento fue causado por un meteorito que ingresó a la atmósfera de la Tierra a una velocidad aproximada de 33 kilómetros por segundo, lo que equivale a unos 119.000 kilómetros por hora.
Numerosos testigos informaron haber visto un destello intenso que atravesó el cielo durante unos segundos. Debido al brillo del fenómeno, pudo observarse desde una amplia región, lo que generó curiosidad y preocupación entre los habitantes.
Reportes de residentes y autoridades
Tras el suceso, los servicios de emergencia recibieron múltiples llamadas de personas que no sabían exactamente qué había ocurrido. Algunos pensaron que se trataba de una explosión o incluso de un pequeño terremoto debido al fuerte ruido que siguió al destello.
Los expertos explicaron que el sonido fue un estruendo sónico producido cuando el meteorito atravesó la atmósfera a una velocidad extremadamente alta. Al moverse más rápido que la velocidad del sonido, generó ondas de choque que se escucharon como una fuerte explosión en la superficie.
El evento ocurrió poco después de las 9 de la noche, cuando el meteorito ingresó en la atmósfera sobre la región del noroeste del Pacífico.
Lo que dicen los científicos
Los científicos llaman a este tipo de fenómeno una “bola de fuego”, un tipo de meteorito especialmente brillante. Estas bolas de fuego se producen cuando fragmentos de roca espacial entran en la atmósfera terrestre y se queman debido a la fricción con el aire.
Incluso meteoritos relativamente pequeños pueden generar destellos muy brillantes y estruendos fuertes debido a la enorme velocidad con la que viajan. En muchos casos, el objeto original puede ser del tamaño de una piedra o una pequeña roca.
¿Podrían haber caído fragmentos?
En algunos casos, fragmentos del meteorito sobreviven al descenso y llegan a la superficie como meteoritos. Los expertos creen que, si algún fragmento sobrevivió en este caso, probablemente cayó en zonas montañosas o boscosas al norte de Vancouver.
Sin embargo, la mayoría de los meteoritos se desintegran completamente antes de llegar al suelo.
Un fenómeno impresionante pero común
Aunque el evento fue espectacular, los científicos explican que los meteoritos entran en la atmósfera de la Tierra todos los días. La mayoría son muy pequeños y se desintegran en la atmósfera, apareciendo como breves destellos conocidos como “estrellas fugaces”.
Los eventos con bolas de fuego brillantes y estruendos sónicos son más raros, especialmente sobre áreas densamente pobladas.
Un recordatorio del entorno espacial de la Tierra
Este fenómeno también recuerda que nuestro planeta se mueve constantemente a través de un entorno espacial lleno de pequeños fragmentos de roca.
Afortunadamente, la gran mayoría de estos objetos no representa ningún peligro para la Tierra y, en cambio, ofrecen espectáculos impresionantes en el cielo nocturno.