La administración de Donald Trump aprobó ventas de armas por un valor de
6.670 millones de dólares a Israel y
9.000 millones de dólares a Arabia Saudí, según anunció el Departamento de Estado el viernes. Estos acuerdos se producen en un contexto de crecientes tensiones regionales y en medio de los esfuerzos de alto el fuego en Gaza. El momento coincide además con la posibilidad de acciones militares estadounidenses contra Irán y con iniciativas diplomáticas en el territorio palestino.
El paquete destinado a
Israel se divide en cuatro partes. La porción más grande contempla la adquisición de
30 helicópteros de ataque Apache con sistemas de armas avanzados, valorados en
3.800 millones de dólares. El segundo componente más importante incluye
3.250 vehículos tácticos ligeros por
1.980 millones de dólares, destinados al transporte militar y la logística.
Otras compras israelíes comprenden
740 millones de dólares en sistemas de propulsión para vehículos blindados de transporte de personal y
150 millones de dólares en helicópteros utilitarios ligeros. El Departamento de Estado sostiene que estas ventas ayudarán a Israel a defender sus fronteras e infraestructuras sin alterar el equilibrio militar regional.
El representante demócrata
Gregory Meeks criticó el enfoque de la administración, afirmando que esta “ha ignorado abiertamente prerrogativas históricas del Congreso y se ha negado a dialogar sobre cuestiones clave relacionadas con Gaza y la política general de Estados Unidos hacia Israel”.
Por su parte,
Arabia Saudí recibirá
730 misiles Patriot y equipamiento relacionado. El Departamento de Estado indicó que este acuerdo reforzará la seguridad regional y permitirá a un aliado clave no perteneciente a la OTAN mantener la estabilidad en la región del Golfo. La operación se cerró tras una reunión del ministro de Defensa saudí,
Khalid bin Salman, con altos funcionarios estadounidenses, entre ellos el secretario de Estado
Marco Rubio y el secretario de Defensa
Pete Hegseth.
Estos acuerdos surgen mientras avanza el plan de alto el fuego en Gaza, aunque persisten desafíos importantes, como la posible creación de una fuerza internacional de seguridad y el complejo proceso de desarme de Hamás. El Departamento de Estado reiteró el compromiso de Estados Unidos con la seguridad de Israel, señalando que “es vital para los intereses nacionales de EE. UU. ayudar a Israel a desarrollar y mantener una sólida capacidad de autodefensa”.