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El mayor tesoro tardorromano del mundo: descubren hasta 50.000 monedas antiguas frente a Cerdeña, cerca de Arzachena

Un buceador descubrió frente a la costa de Cerdeña, cerca de Arzachena, el mayor tesoro tardorromano conocido, con entre 30.000 y 50.000 monedas del siglo IV. El hallazgo ofrece una valiosa visión del comercio, la economía y las rutas marítimas del Imperio romano, preservadas durante siglos gracias a las condiciones naturales del fondo marino.
El mayor tesoro tardorromano del mundo: descubren hasta 50.000 monedas antiguas frente a Cerdeña, cerca de Arzachena
(Crédito de la imagen: iTimes Spanish)
Un baño casual frente a la costa de Cerdeña se convirtió en algo extraordinario. Cerca de Arzachena, un buceador vio brillar metal en el fondo marino. La curiosidad hizo el resto. Avisó a las autoridades y lo que encontraron fue asombroso: miles de monedas de bronce del siglo IV, entre 30.000 y 50.000 piezas, según las primeras estimaciones. Las monedas estaban esparcidas sobre la arena, entre la playa y praderas submarinas de posidonia. Cerca aparecieron pequeños fragmentos de ánforas. Algunas podrían proceder del norte de África, otras de Asia. Esta franja costera fue una ruta comercial muy transitada en la época tardorromana. Por un instante, el pasado quedó al descubierto, reposando en silencio bajo las aguas del Mediterráneo.

Qué revela el hallazgo de Cerdeña sobre el dinero y la circulación en Roma

“El tesoro encontrado en las aguas frente a Arzachena representa uno de los descubrimientos numismáticos más importantes de los últimos años”, afirmó Luigi La Rocca, director general de Arqueología, Bellas Artes y Paisaje del Ministerio de Cultura de Italia. Los expertos señalan que hallazgos como este cuentan historias que van más allá del coleccionismo: reflejan la economía, la política y la vida cotidiana del mundo romano, capturando un momento concreto de comercio, poder y reformas que afectaban a la gente común. No se trata solo de monedas antiguas, sino de una ventana minuciosa al pasado. El conjunto se localiza frente a la costa noreste de Cerdeña, cerca de la actual Arzachena. El fondo marino forma una plataforma poco profunda, donde las corrientes dispersan los objetos sin enterrarlos demasiado. Los investigadores han identificado dos zonas principales sobre la arena, delimitadas por densas praderas de posidonia. Ese límite es clave: las raíces de la planta fijan el sedimento, mientras monedas y fragmentos cerámicos asoman entre la arena. Los restos de ánforas sugieren movimiento comercial: algunas de origen norteafricano, otras de provincias orientales. Todo apunta a que los comerciantes mezclaban mercancías de distintas rutas en un mismo viaje.

Cómo las monedas follis mantuvieron en marcha al Imperio romano

La mayoría de las piezas son follis, grandes monedas de bronce introducidas durante la reforma monetaria de Diocleciano. En sus inicios, los folles pesaban alrededor de diez gramos y llevaban un fino baño de plata que daba al metal base una apariencia más valiosa. Con el tiempo, tanto el peso como el plateado disminuyeron, reflejando la presión financiera que afrontaba Roma para sostener ejércitos, burocracia y obras públicas. Aun así, su valor facial siguió impulsando el comercio cotidiano. A comienzos del siglo IV, el follis conectaba a personas de todo el imperio: marineros, campesinos y mercaderes usaban la misma moneda. Un tesoro como este ayuda a los historiadores a rastrear hasta dónde viajaban las monedas y cuán interconectado estaba realmente el imperio.

Cómo la naturaleza protegió las monedas con el paso del tiempo

Los grandes conjuntos de monedas suelen contar una historia. Una tormenta pudo haber hecho caer la carga al mar. Tal vez un capitán transportaba un pago destinado al siguiente puerto. Las corrientes cerca de Arzachena son suaves, lo que pudo favorecer la concentración de objetos. El patrón de dispersión sugiere que los contenedores se rompieron: las monedas rodaron, quedaron atrapadas en bolsas de arena y, en algunos casos, junto a fragmentos de ánforas. Los arqueólogos esperan reconstruir el viaje, su cargamento y quizá su abrupto final. La posidonia pudo ser clave para su conservación. Esta planta marina fija los objetos en sedimentos pobres en oxígeno, ralentizando el deterioro. Sus praderas atrapan partículas, amortiguan el oleaje y crean un archivo natural donde monedas y cerámicas pueden sobrevivir durante siglos.

Por qué este hallazgo destaca en la historia romana

Incluso en la estimación más baja, el descubrimiento supera al tesoro de Seaton Down, en Gran Bretaña, que contenía unas 22.888 monedas tardorromanas. El hallazgo de Cerdeña establece un nuevo punto de referencia para el estudio del dinero romano tardío en el Mediterráneo occidental. Las monedas aportan información precisa: iconografía, inscripciones, marcas de ceca, nombres de gobernantes y consignas de la época. Su composición metálica revela condiciones del agua y del sedimento; las marcas de fabricación hablan de los talleres. Comparar las recetas de la arcilla de las ánforas podría incluso vincular las monedas a un cargamento concreto de aceite o vino.