La función de los riñones es vital para la salud; estos órganos filtran desechos y exceso de líquidos de la sangre, ayudan a controlar la presión arterial y mantienen el equilibrio químico del cuerpo. A pesar de su importancia, muchas personas no saben que sus riñones están fallando hasta que la enfermedad está en una etapa avanzada. Esto ocurre porque la
enfermedad renal crónica (ERC) suele progresar de manera silenciosa, sin síntomas evidentes hasta que el daño es grave.
¿Por qué los riñones pueden fallar sin avisar?
Una de las razones principales es que los riñones tienen una gran
capacidad de reserva. Incluso cuando parte del tejido renal está dañado, los riñones restantes pueden seguir funcionando lo suficiente como para ocultar el problema. Además, los síntomas iniciales de ERC, como fatiga, hinchazón ligera o cambios mínimos en la orina, son fáciles de confundir con otros problemas menos graves o con el estrés diario.
Los factores de riesgo más comunes
Algunas condiciones aumentan el riesgo de desarrollar daño renal sin que la persona lo note:
1. Diabetes:
La diabetes es una de las causas más frecuentes de enfermedad renal. El exceso de glucosa en la sangre puede dañar los pequeños vasos sanguíneos del riñón con el tiempo.
2. Hipertensión (presión alta): La presión alta daña los vasos sanguíneos, incluyendo los del riñón, lo que reduce su capacidad de filtrar la sangre adecuadamente.
3. Edad avanzada: Conforme envejecemos, la función renal tiende a disminuir, y muchas personas mayores no se realizan pruebas regulares.
4. Antecedentes familiares: Tener familiares con enfermedad renal aumenta la probabilidad de desarrollarla.
5. Uso prolongado de ciertos medicamentos: Algunos analgésicos de venta libre y medicamentos antiinflamatorios pueden afectar la función renal si se usan con frecuencia y sin supervisión médica.
Síntomas que podrían indicar daño renal
En etapas tempranas, muchas personas no presentan síntomas notables, pero a medida que la enfermedad avanza, pueden aparecer señales como:
- Fatiga constante
- Hinchazón de pies, tobillos o manos
- Necesidad de orinar con más frecuencia, especialmente de noche
- Orina espumosa o con sangre
- Pérdida de apetito o náuseas
- Picazón persistente de la piel
- Confusión o dificultad para concentrarse
Estos síntomas también pueden estar relacionados con otras condiciones, por lo que no siempre se asocian de inmediato con problemas renales.
La importancia de pruebas regulares
Dado que los síntomas pueden no aparecer hasta etapas avanzadas, las
pruebas de función renal son esenciales, especialmente para personas con factores de riesgo. Estas pruebas generalmente incluyen:
- Análisis de sangre:
Mide niveles de creatinina y la tasa de filtración glomerular (TFG) para evaluar qué tan bien están funcionando los riñones.
- Análisis de orina:
Detecta proteínas o sangre en la orina, indicativos de daño renal.
Realizar estas pruebas de forma periódica permite detectar problemas en etapas tempranas, cuando los cambios en el estilo de vida y tratamientos pueden ralentizar o detener el avance de la enfermedad.
Prevención y manejo
Aunque no siempre es posible prevenir por completo la enfermedad renal, sí existen medidas que pueden reducir el riesgo o retardar su progresión:
- Mantener un control estricto de la diabetes y la presión arterial.
- Seguir una dieta equilibrada baja en sal y rica en frutas y verduras.
- Evitar el consumo excesivo de analgésicos sin supervisión médica.
- Mantener un peso saludable y realizar ejercicio con regularidad.
- Beber suficiente agua, a menos que el médico indique lo contrario por otra condición de salud.
Conclusión
La enfermedad renal crónica puede pasar desapercibida hasta que el daño es severo porque los riñones pueden funcionar bien incluso cuando parte de su tejido está dañado. Entender los factores de riesgo, reconocer signos tempranos y realizar pruebas periódicas con profesionales de la salud puede hacer una gran diferencia en la detección temprana y en la prevención de complicaciones graves. Mantener hábitos de vida saludables y seguir las recomendaciones médicas ayuda a proteger uno de los órganos más importantes del cuerpo: tus riñones.