Zelandia: el continente oculto de la Tierra bajo el Pacífico

Zelandia es un vasto continente casi totalmente sumergido bajo el Pacífico, alrededor de Nueva Zelanda y Nueva Caledonia, que cumple con todos los criterios geológicos de corteza continental. Su reconocimiento redefine cómo se entienden los continentes y demuestra que no siempre terminan en la línea de costa.
Zelandia: el continente oculto de la Tierra bajo el Pacífico
(Crédito de la imagen: iTimes Spanish)
A primera vista, el mapa del planeta parece definitivo. Los continentes parecen fijos, bien definidos y contados. Sin embargo, en las últimas décadas, los geólogos han ido replanteando silenciosamente esa imagen. Una enorme región del Pacífico suroccidental aparece una y otra vez en este debate. Está mayormente sumergida, se extiende alrededor de Nueva Zelanda y Nueva Caledonia, y no se comporta como el fondo oceánico común. Sus rocas, su espesor y su forma apuntan a otra cosa. Conocida como Zelandia, esta vasta área de corteza continental cubre unos 4,9 millones de kilómetros cuadrados. Casi toda se encuentra bajo el nivel del mar, lo que explica por qué pasó desapercibida durante tanto tiempo. Pero a medida que mejoraron los datos geológicos y geofísicos, el argumento se volvió más sólido: Zelandia no es un conjunto disperso de islas, sino que cumple con los criterios para ser considerada un continente, aunque permanezca en gran parte oculto.

Una enorme masa continental bajo Nueva Zelanda y el Pacífico

La corteza continental se diferencia de la oceánica en aspectos clave: es más gruesa, más ligera y está formada por una mayor variedad de rocas. Zelandia encaja en ese perfil. Los estudios sísmicos revelan una corteza mucho más espesa que los típicos siete kilómetros del fondo oceánico; en algunos puntos supera los cuarenta kilómetros. Las muestras de rocas obtenidas de islas y del lecho marino incluyen granito, esquisto, grauvaca y caliza, no los basaltos característicos del océano profundo. La batimetría aporta otra pista importante. Zelandia se eleva por encima de las cuencas oceánicas profundas que la rodean y sus bordes descienden de forma similar a los márgenes de otros continentes. Su contorno es continuo, no una suma de fragmentos aislados.

Un continente moldeado por el estiramiento y el hundimiento

Según el estudio “Zealandia: Earth’s Hidden Continent”, Zelandia formó parte de Gondwana, el supercontinente del hemisferio sur. Hace entre 80 y 90 millones de años, su corteza comenzó a estirarse y adelgazarse. Ese proceso la debilitó. Cuando Gondwana se fragmentó, Zelandia se separó de Australia y la Antártida. El adelgazamiento permitió que siguiera siendo corteza continental, pero lo suficientemente baja como para hundirse. Este delicado equilibrio explica por qué cerca del 94 % de Zelandia está hoy bajo el agua. No se trata de “tierra hundida” en el sentido habitual, sino de un continente que nunca volvió a emerger por completo.

Continuidad geológica entre islas y fondo marino

Nueva Zelanda y Nueva Caledonia ofrecen raras ventanas al interior de Zelandia. Cordilleras, sistemas de fallas y antiguas unidades rocosas continúan mar adentro siguiendo patrones previsibles. Las cuencas sedimentarias de la región registran procesos de rifting, subsidencia y posteriores inundaciones marinas. Estas cuencas contienen capas de sedimentos de varios kilómetros de espesor y su historia se asemeja a la del este de Australia, que estuvo unida a Zelandia antes de la separación. Los patrones son regionales, no locales, lo que refuerza la idea de un único bloque continental.

Tamaño y límites que respaldan su estatus continental

En geología, el tamaño importa. Zelandia es comparable en extensión a la India antes de colisionar con Asia y es mucho mayor que los llamados microcontinentes. Además, presenta límites claros: entre Zelandia y Australia existe corteza oceánica, especialmente en zonas profundas como el canal de Cato. La separación es tectónica y física, no solo geográfica. Bajo las definiciones habituales, Zelandia cumple todos los criterios de un continente: elevación, geología, estructura cortical y escala.

Por qué Zelandia cambia nuestra comprensión de la Tierra

Reconocer a Zelandia no añade nuevas tierras emergidas al mapa, pero sí cambia el contexto científico. Permite estudiar la fragmentación continental, el estiramiento y el adelgazamiento de la corteza en un ejemplo casi completamente sumergido. Zelandia demuestra que los continentes no siempre terminan en la línea de costa. También recuerda que la superficie terrestre aún guarda revisiones silenciosas. Algunas de ellas yacen justo bajo las olas, esperando a que la evidencia sea suficiente para hacerse visibles.