El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quiere que los países paguen una suma de hasta 1.000 millones de dólares para mantenerse en armonía con Estados Unidos y conservar un lugar en su propuesta “Junta de Paz”, que muchos críticos describen como una “alternativa a las Naciones Unidas”, según informó Bloomberg citando un borrador de la carta fundacional.
De acuerdo con el documento, Trump sería el presidente inaugural, y a cada Estado miembro se le concedería un mandato de no más de tres años a partir de la entrada en vigor de la carta, con posibilidad de renovación a discreción del presidente.
El borrador también establece que Trump decidiría quién es invitado a formar parte del organismo. Las decisiones se tomarían por mayoría, con un voto por cada Estado miembro, pero todas ellas requerirían igualmente la aprobación del presidente.
“Cada Estado miembro ejercerá un mandato de no más de tres años desde la entrada en vigor de esta Carta, sujeto a renovación por parte del Presidente. El mandato de tres años no se aplicará a los Estados miembros que contribuyan con más de 1.000 millones de dólares en fondos en efectivo a la Junta de Paz dentro del primer año desde la entrada en vigor de la Carta”, señala el borrador.
Algunos críticos temen que Trump esté intentando crear una alternativa a las Naciones Unidas, una organización que ha criticado durante mucho tiempo.
La junta es descrita en el borrador como “una organización internacional que busca promover la estabilidad, restaurar una gobernanza confiable y legal, y asegurar una paz duradera en las zonas afectadas o amenazadas por conflictos”. Se convertiría en oficial una vez que tres Estados miembros acepten la carta.
Sin embargo, la Casa Blanca calificó el informe de “engañoso” y afirmó que no existe una cuota mínima de membresía para unirse a la Junta de Paz.
“Esto simplemente ofrece membresía permanente a los países socios que demuestren un profundo compromiso con la paz, la seguridad y la prosperidad”, señaló la Casa Blanca en X.
Por su parte, el Departamento de Estado de EE. UU., consultado por Reuters, remitió a publicaciones previas en redes sociales hechas por Trump y su enviado especial Steve Witkoff, en las que no se mencionaba la cifra de 1.000 millones de dólares.