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Puente entre EE. UU., Israel y Gaza: ¿Quién es Nickolay Mladenov, el encargado de convertir un frágil alto el fuego en una paz duradera?

Nickolay Mladenov, diplomático búlgaro y ex enviado de la ONU, ha sido nombrado Alto Representante para Gaza. Trabajará para transformar un frágil alto el fuego respaldado por Estados Unidos en una paz duradera, sirviendo de puente entre EE. UU., Israel y las autoridades palestinas.
Puente entre EE. UU., Israel y Gaza: ¿Quién es Nickolay Mladenov, el encargado de convertir un frágil alto el fuego en una paz duradera?
(Crédito de la imagen: iTimes Spanish)
“Al entrar en 2026, esperamos que sea un año en el que prevalezca el sentido común, en el que se respeten las normas, los hechos pesen más que los eslóganes, y la fuerza no se mida por una escalada imprudente, sino por la contención reflexiva y las decisiones sabias”. Nickolay Mladenov publicó esas palabras en X al inicio del año. Días después, fue nombrado Alto Representante para Gaza, asumiendo un cargo que lo sitúa en el centro de uno de los conflictos más frágiles y disputados del mundo. Años atrás, cuando Rumiana Bachvarova acababa de comenzar su misión como embajadora de Bulgaria en Israel, visitó a su compatriota en Jerusalén. Mladenov la llevó al Monte de los Olivos, con vista a la Ciudad Vieja. “Este pequeño lugar es la piedra angular de todos los conflictos aquí”, le dijo. “Pero mira qué hermoso es”. En aquel momento, Mladenov llevaba varios años como Coordinador Especial de las Naciones Unidas para el Proceso de Paz en Oriente Medio, un puesto considerado durante mucho tiempo simbólico y en gran medida ineficaz. Ahora, con 53 años, Mladenov afronta quizá su misión más difícil. Como Alto Representante para Gaza, será el principal enlace entre la “Junta de Paz” del presidente estadounidense Donald Trump y un comité tecnocrático de funcionarios palestinos destinado a gobernar el devastado enclave. Su tarea es transformar un plan de alto el fuego de 20 puntos, mediado por Estados Unidos y aún falto de detalles cruciales, en un marco operativo capaz de reconstruir Gaza, desarmar a Hamás y gobernar a una población de unos dos millones de personas. Para que funcione, debe ser aceptable para Israel, los palestinos y Estados Unidos. Junto a Mladenov en la Junta de Paz figuran personalidades de peso, como el secretario de Estado estadounidense Marco Rubio, el enviado especial Steve Witkoff, Jared Kushner y el ex primer ministro británico Tony Blair. Aunque no comparten su responsabilidad directa con el comité tecnocrático, moldean el entorno político en el que debe operar el plan. Con poca publicidad, Mladenov ya se ha reunido con el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu y con altos funcionarios palestinos mientras se prepara para asumir formalmente su nuevo cargo. Mladenov ha rechazado hacer comentarios públicos sobre su nombramiento. Cuando Witkoff anunció el inicio de la segunda fase del alto el fuego, Mladenov se limitó a republicar el mensaje sin añadir palabras propias. Para un diplomático conocido por trabajar discretamente entre bastidores, el silencio no es extraño. La gran incógnita es si ese enfoque podrá ahora ayudar a convertir un frágil alto el fuego en una paz duradera para Gaza.

De un cargo marginal a uno operativo

Antes de la gestión de Mladenov, los enviados de la ONU se centraban en emitir comunicados: condenaban la expansión de los asentamientos israelíes en la Cisjordania ocupada y reiteraban su apoyo a la solución de dos Estados. Su influencia era limitada y sus advertencias, en gran medida ignoradas. Mladenov llegó a Jerusalén en 2015 con un enfoque distinto. En una entrevista con The New York Times al dejar el cargo a finales de 2020, afirmó que al principio le sorprendió lo irrelevante que parecía el puesto. En lugar de depender de declaraciones públicas, decidió centrarse en generar confianza. Viajaba constantemente entre funcionarios israelíes, la Autoridad Palestina en Cisjordania y los líderes de Hamás en Gaza, mientras cumplía con sus informes mensuales obligatorios ante el Consejo de Seguridad de la ONU en Nueva York. Rara vez aparecía en los titulares, pero su implicación tras bastidores era profunda. Junto con Egipto, desempeñó un papel clave para poner fin rápidamente a repetidas escaladas entre Israel y Hamás, ayudando a evitar guerras de mayor envergadura. No todos aprobaban su estrategia. Algunos diplomáticos en Jerusalén consideraban que prestaba poca atención a la Autoridad Palestina, creada en los años noventa como parte de los esfuerzos de paz y que aún gobierna partes de Cisjordania.

Un panorama palestino dividido

Una lectura favorable de la estrategia de Mladenov sugiere que se concentró en los actores más influyentes dentro de su mandato. Pero también convenía al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, que el más alto funcionario de la ONU en la región dialogara con Hamás mientras el liderazgo palestino permanecía dividido. Esa división debilitó la causa palestina a nivel internacional. Aunque la política tácita de Israel hacia Hamás se derrumbó tras los ataques del 7 de octubre de 2023, en Ramala persisten las preocupaciones de que nuevas estructuras de gobernanza para Gaza vuelvan a marginar a la Autoridad Palestina al crear centros de poder rivales. El perfil de Mladenov ayuda a explicar por qué fue elegido para este momento. El político búlgaro se convirtió en ministro de Defensa de su país con solo 37 años y luego fue ministro de Exteriores durante tres años. Antes, había sido eurodiputado y más tarde Representante Especial de la ONU para Irak. Esos cargos forjaron su reputación como un diplomático capaz de desenvolverse con soltura en entornos políticos fragmentados.