Rusia abre una causa penal contra el fundador de Telegram, Pavel Durov

Rusia abrió una investigación penal contra el fundador de Telegram, Pavel Durov, por presuntamente facilitar actividades terroristas, intensificando su presión sobre la plataforma. El Kremlin acusa a la aplicación de falta de cooperación y de ser utilizada en supuestos ataques vinculados a Ucrania, mientras impulsa alternativas digitales controladas por el Estado. Aunque evita bloquearla por su amplio uso, el caso refleja el intento de Moscú de reforzar el control sobre internet y las comunicaciones en medio de la guerra y las tensiones con Occidente.
Rusia abre una causa penal contra el fundador de Telegram, Pavel Durov
(Crédito de la imagen: iTimes Spanish)
Rusia ha iniciado una investigación penal contra el fundador de Telegram, Pavel Durov, por presuntamente “facilitar actividades terroristas”, en una nueva escalada del enfrentamiento del Kremlin con la popular aplicación de mensajería. El diario estatal Rossiyskaya Gazeta informó el martes que el caso fue abierto a partir de materiales proporcionados por el Servicio Federal de Seguridad (FSB), que acusa a la plataforma de haber sido comprometida por servicios de inteligencia occidentales y ucranianos. A principios de este mes, Moscú anunció que ralentizaría el tráfico de Telegram por supuestas violaciones reiteradas, mientras intenta dirigir a millones de usuarios hacia una alternativa controlada por el Estado llamada MAX, como parte de su estrategia para construir un “internet soberano” bajo mayor control gubernamental. El portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, afirmó que las autoridades detectaron contenidos en Telegram que podrían representar una amenaza para Rusia. Según dijo, se han registrado numerosas infracciones y una falta de cooperación por parte de la empresa. Funcionarios citados por el periódico estatal aseguraron que la aplicación habría sido utilizada en 13 presuestos complots ucranianos contra altos mandos militares rusos, además de miles de atentados con explosivos, incendios provocados y asesinatos desde el inicio de la guerra. Sin embargo, Moscú ha evitado bloquear Telegram por completo debido a su amplio uso entre civiles, funcionarios y militares en el frente. Las autoridades han indicado que permitirían su funcionamiento si cumple la legislación rusa, algo que, según organizaciones de derechos humanos, implicaría acceso estatal a chats privados y la eliminación de canales opositores. Durov, de 42 años, mantiene desde hace años una relación compleja con el Kremlin. Abandonó Rusia en 2014 tras vender su primera empresa, VK —considerada la versión rusa de Facebook— después de presiones oficiales, y posteriormente fundó Telegram en Dubái, donde reside actualmente. Posee ciudadanía emiratí y francesa. Rusia intentó sin éxito bloquear Telegram en 2018, pero el endurecimiento reciente del control estatal sobre medios y plataformas digitales ha vuelto a situar a la aplicación en el centro de la presión gubernamental. De forma paralela, el país ha bloqueado WhatsApp, Facebook y YouTube, lo que ha provocado un aumento significativo en las descargas de VPN entre los usuarios rusos. Durov no ha comentado la investigación. A principios de mes criticó públicamente las medidas de Moscú, comparándolas con los intentos de Irán por restringir la plataforma. El empresario tecnológico también ha enfrentado escrutinio en Occidente por supuestas deficiencias en la moderación de contenidos. En agosto pasado fue detenido durante tres días en Francia en el marco de una investigación relacionada con delitos vinculados a Telegram, como la difusión de material de abuso sexual infantil, narcotráfico y fraudes financieros.