Palm Beach, 4 de enero de 2026 - El presidente venezolano Nicolás Maduro se encontraba el sábado en una cárcel de Nueva York, horas después de que fuerzas especiales estadounidenses lo capturaran y lo sacaran de su país en una operación relámpago que, según Donald Trump, pondrá a Venezuela bajo un control efectivo de Estados Unidos.
El anuncio del presidente estadounidense se produjo tras un ataque sorpresa antes del amanecer, en el que comandos detuvieron a Maduro y a su esposa mientras bombardeos aéreos golpeaban objetivos en Caracas y sus alrededores.
Un avión del gobierno estadounidense que transportaba a Maduro aterrizó al anochecer en una base militar, desde donde fue trasladado en helicóptero a Nueva York, donde la pareja será procesada por cargos de narcotráfico y armas.
La Casa Blanca publicó un video en X que muestra a Maduro esposado y en sandalias, escoltado por agentes federales en una instalación de la DEA. “
Good night, happy new year”, se le escucha decir en inglés.
Pese al éxito de la riesgosa operación, el panorama posterior es incierto. Trump dijo que está “designando personas” de su gabinete para encargarse de Venezuela y sugirió que no descarta desplegar tropas, afirmando que Washington “no teme poner botas sobre el terreno”.
El mandatario insinuó que podría trabajar con la vicepresidenta
Delcy Rodríguez, minimizando el papel de la oposición. Rodríguez, sin embargo, exigió la liberación de Maduro y juró “defender” al país. Más tarde, el
Tribunal Supremo la nombró presidenta interina.
Trump también destacó el interés estadounidense en las
reservas petroleras de Venezuela, afirmando que grandes empresas petroleras de EE. UU. “invertirán miles de millones” para recuperar la infraestructura y vender grandes volúmenes de crudo.
La operación generó reacciones internacionales:
China condenó la captura y pidió la “liberación inmediata” de Maduro, mientras Francia y la ONU advirtieron que la solución no puede imponerse desde el exterior ni violar el derecho internacional. El
Consejo de Seguridad de la ONU se reunirá el lunes para tratar la crisis.
En Caracas, los ataques nocturnos incluyeron bombardeos a bases militares y un apagón parcial. Según el jefe militar estadounidense, general Dan Caine, participaron 150 aeronaves y Maduro se rindió sin resistencia. Washington afirmó que no hubo bajas estadounidenses, aunque Trump dijo que “muchos” miembros cubanos de la seguridad de Maduro murieron.
La legitimidad de Maduro ya había sido cuestionada por Estados Unidos y varios gobiernos europeos tras las elecciones de 2018 y 2024. Legisladores en Washington han planteado dudas sobre la legalidad de la operación, aunque aliados republicanos defendieron que estaba “justificada”.