Tras la captura del presidente Nicolás Maduro por parte del ejército de Estados Unidos el sábado, Venezuela quedó sin una transición política inmediata, aun cuando el gobierno existente y el liderazgo militar continuaron funcionando.
El máximo tribunal del país ordenó desde entonces que la vicepresidenta Delcy Rodríguez asumiera el cargo de presidenta interina, mientras que Estados Unidos afirmó que dirigiría el país.
Estados Unidos lanzó una rápida operación militar nocturna contra Venezuela a primera hora del sábado, capturando a Maduro y a su esposa después de meses de acusaciones de que su gobierno estaba vinculado al narcotráfico y al terrorismo. La operación siguió a anteriores ataques estadounidenses contra supuestas embarcaciones de drogas en el Caribe y contra un puerto venezolano el lunes. Maduro había rechazado previamente las acusaciones de que dirigía un cartel de drogas y acusó a Estados Unidos de utilizar la “guerra contra las drogas” como pretexto para sacarlo del poder y tomar el control de las vastas reservas petroleras de Venezuela.
Durante años, Maduro se había mantenido en el poder pese a intentos de golpe, protestas masivas, rebeliones militares y duras sanciones económicas. Su repentina destitución generó una profunda incertidumbre sobre quién controla el país y cómo se ejercerá el poder en adelante.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dijo el sábado que Estados Unidos “dirigirá el país hasta que pueda garantizarse una transición segura, adecuada y justa”.
“Vamos a hacer que nuestras grandes compañías petroleras estadounidenses, las más grandes del mundo, entren, inviertan miles de millones de dólares, reparen la infraestructura petrolera gravemente dañada y comiencen a generar dinero para el país”, dijo Trump a los periodistas.
El presidente añadió que un “grupo” lideraría el esfuerzo. “Lo vamos a dirigir con un grupo y nos aseguraremos de que se administre correctamente”, señaló.
Cuando se le preguntó quién en Venezuela formaría parte de ese grupo, Trump respondió que el secretario de Estado, Marco Rubio, había estado conversando con la vicepresidenta Delcy Rodríguez.
Trump dijo a los periodistas que Rodríguez estaba dispuesta a cooperar con Washington. Afirmó que ella había hablado extensamente con Rubio y mostrado disposición a hacer “lo que sea” que Estados Unidos necesitara.
“Creo que fue bastante cordial”, añadió Trump. “No podemos correr el riesgo de que alguien más tome el control de Venezuela y no tenga en mente el bienestar del pueblo venezolano”.
Trump también descartó a la líder opositora María Corina Machado, diciendo que no tenía suficiente apoyo para dirigir el país.
En su discurso poco después de la captura de Maduro, Rodríguez rechazó categóricamente la acción de Estados Unidos. Exigió la liberación inmediata de Maduro y de su esposa, Cilia Flores, y calificó la operación militar como una violación del derecho internacional.
“En este país solo hay un presidente, y su nombre es Nicolás Maduro”, declaró Rodríguez, flanqueada por altos dirigentes civiles y los principales mandos militares.
Según la Constitución de Venezuela, si el presidente está ausente, debe convocarse una nueva elección en el plazo de un mes. Pero no hay claridad sobre si ese proceso ha comenzado o siquiera si aplica en esta situación.
Rodríguez es vicepresidenta de Venezuela desde 2018 y estaba siguiente en la línea constitucional de sucesión. Formada como abogada en Europa, ha representado durante años al movimiento chavista–madurista en el ámbito internacional.