La Habana, 22 de marzo de 2026 - Cuba quedó nuevamente a oscuras por segunda vez en menos de una semana el sábado, después de que su red eléctrica nacional fallara otra vez, afectada por infraestructuras envejecidas y la escasez de combustible.
Al caer la noche, gran parte de La Habana permanecía completamente a oscuras, con personas utilizando luces de teléfonos móviles o linternas, apenas cinco días después del apagón anterior.
En la zona turística del casco antiguo, algunos restaurantes lograron mantenerse abiertos gracias a generadores, mientras músicos animaban el ambiente. Sin embargo, los cortes eléctricos constantes han dificultado cada vez más la vida diaria de los cubanos.
“Esto se está volviendo insoportable”, dijo Ofelia Oliva, de 64 años. “No ha pasado ni una semana desde una situación similar.”
Según la Unión Eléctrica de Cuba, la desconexión total del sistema eléctrico se debió a una falla en una unidad de una planta termoeléctrica, lo que provocó un “efecto en cadena”. Las autoridades están activando microrredes para abastecer instalaciones críticas como hospitales y plantas de agua.
La generación eléctrica del país depende de ocho plantas termoeléctricas antiguas, algunas con más de 40 años, que sufren averías frecuentes. Los apagones diarios pueden durar hasta 15 horas en La Habana y más de 40 horas en otras regiones.
La crisis se ha agravado tras la interrupción del suministro de petróleo, especialmente después de que se redujera el apoyo de Venezuela y aumentaran las restricciones de Estados Unidos, lo que ha afectado gravemente al sector energético.
Además, la escasez de alimentos, medicinas y otros productos básicos está aumentando la frustración social, con protestas y disturbios recientes en algunas zonas.
Mientras tanto, el gobierno cubano ha advertido que resistirá cualquier presión externa, en medio de crecientes tensiones con Estados Unidos.