En los meses transcurridos desde que asumió el cargo, el alcalde de la ciudad de Nueva York, Zohran Mamdani, ha intentado en repetidas ocasiones tranquilizar a la comunidad judía de la ciudad, asegurando que su administración se mantendría firme contra el antisemitismo. Sin embargo, la reaparición de la actividad en redes sociales de su esposa, Rama Duwaji, ha provocado un intenso escrutinio y ha planteado preguntas difíciles sobre si esas garantías coinciden con el entorno político e ideológico que rodea al alcalde.
La controversia se centra en publicaciones que Duwaji habría marcado con “me gusta” tras el ataque de Hamás contra Israel el 7 de octubre de 2023, uno de los ataques más mortíferos contra judíos en la historia moderna. El incidente no es simplemente un error en redes sociales. Se ha convertido en un símbolo de un patrón más amplio: una retórica política y un activismo que minimizan o justifican la violencia contra los israelíes mientras afirman oponerse al antisemitismo.
El debate se ha intensificado porque Mamdani gobierna una ciudad que alberga a la mayor población judía fuera de Israel.
Las publicaciones del 7 de octubre que desataron la controversia
El ataque del 7 de octubre perpetrado por Hamás dejó alrededor de 1.200 muertos y provocó el secuestro de más de 250 rehenes, la mayoría civiles. Militantes irrumpieron en ciudades israelíes y en un festival de música, asesinando a familias, niños y ancianos. La brutalidad del ataque generó una condena mundial y desencadenó la actual guerra entre Israel y Hamás.
En los días y semanas posteriores al ataque, circularon en redes sociales publicaciones que presentaban la masacre como un acto de “resistencia”. Algunas de estas publicaciones también intentaban poner en duda atrocidades ampliamente denunciadas, incluida la violencia sexual cometida durante el ataque.
Según informes que resurgieron en 2026, Duwaji habría dado “me gusta” a varias publicaciones relacionadas con esas narrativas. Entre ellas, mensajes que celebraban la ruptura de la frontera israelí y describían el ataque como un acto de liberación. Un informe también alegó que le gustó una publicación que afirmaba que los reportes de violencia sexual cometida por Hamás durante el ataque eran un engaño o afirmaciones fabricadas.
Este tipo de interacción con publicaciones no es un simple comentario político neutral. Amplificar contenido que glorifica o justifica la masacre de civiles cruza una línea moral. Desplaza el discurso de la crítica legítima a los gobiernos hacia un terreno en el que el sufrimiento de las víctimas es minimizado o negado.
En una ciudad con más de un millón de residentes judíos, esa distinción es profundamente importante.
La respuesta de Mamdani y su intento de distanciarse de la controversia
Cuando fue cuestionado sobre las publicaciones, Mamdani intentó distanciarse de la polémica, subrayando que su esposa es una persona privada y que no habla en nombre de su administración.
No condenó directamente el contenido con el que ella interactuó.
Esa respuesta también ha generado críticas. Para muchos observadores, el problema no es simplemente que la esposa de un político haya dado “me gusta” a publicaciones controvertidas. El problema es que el alcalde no condenó de manera clara las narrativas que justifican o minimizan uno de los ataques terroristas más brutales de las últimas décadas.
El liderazgo en momentos de claridad moral a menudo exige algo más que un simple distanciamiento técnico. Los críticos sostienen que un rechazo claro e inequívoco de esas narrativas habría contribuido mucho más a tranquilizar a las comunidades judías preocupadas.
El historial político de Mamdani sobre Israel
La controversia en torno a Duwaji también ha reavivado el escrutinio sobre el propio historial político de Mamdani.
Antes de convertirse en alcalde, Mamdani construyó su carrera como activista y político progresista estrechamente vinculado a movimientos pro-palestinos. Ha sido un firme partidario del movimiento de Boicot, Desinversión y Sanciones, conocido como BDS. Esta campaña busca presionar a Israel económica y culturalmente por sus políticas hacia los palestinos.
Muchas organizaciones judías consideran que el BDS es discriminatorio porque señala específicamente a Israel para boicots globales y cuestiona la legitimidad del único Estado judío del mundo.
Mamdani también ha sido muy crítico con la política del gobierno israelí y ha rechazado reconocer a Israel como un Estado específicamente judío. Este tipo de retórica contribuye a un clima político más amplio en el que la hostilidad hacia Israel puede confundirse con hostilidad hacia los judíos.
Los partidarios de Israel argumentan que negar la legitimidad de un Estado judío mientras se apoyan las aspiraciones nacionales de otros pueblos representa un doble rasero.
Su postura durante la guerra entre Israel y Hamás
Durante la guerra que siguió al ataque del 7 de octubre, Mamdani criticó repetidamente la campaña militar israelí en Gaza y pidió un alto el fuego.
Aunque muchos líderes políticos de todo el mundo hicieron llamados similares, los críticos sostienen que el mensaje de Mamdani se centró principalmente en condenar las acciones de Israel, mientras que puso comparativamente menos énfasis en los crímenes que desencadenaron la guerra: la masacre perpetrada por Hamás.
Este desequilibrio alimenta un patrón más amplio en el que el sufrimiento de las víctimas israelíes desaparece del debate público mientras el derecho de Israel a defenderse es constantemente cuestionado.
Para las comunidades judías que aún lloran a las víctimas del 7 de octubre, esa percepción es profundamente significativa.
El debate sobre el antisemitismo en Nueva York
La controversia llega en un momento en que el antisemitismo ha aumentado en todo el mundo. Instituciones judías en Estados Unidos y Europa han reportado un fuerte incremento en amenazas, vandalismo y acoso desde el ataque del 7 de octubre y la guerra que le siguió.
La ciudad de Nueva York, hogar de una de las mayores poblaciones judías del mundo, no ha sido inmune a esta tendencia.
En ese contexto, las señales simbólicas de los líderes políticos adquieren un gran peso. Las declaraciones, alianzas e incluso el comportamiento en redes sociales de las personas cercanas a esos líderes son examinados cuidadosamente para comprender qué pueden revelar sobre actitudes más profundas.
Cuando las publicaciones parecen celebrar o justificar la violencia contra los judíos, muchos observadores sostienen que la respuesta debería ser rápida y clara.
Una brecha de credibilidad
Mamdani ha condenado el vandalismo antisemita y ha prometido proteger a las comunidades judías de la ciudad. Esas declaraciones, por sí solas, parecen claras.
Sin embargo, la controversia en torno a la actividad en redes sociales de su esposa ha complicado esas garantías. Combinado con el largo historial de activismo de Mamdani sobre Israel y su alineación con movimientos que muchas organizaciones judías consideran hostiles, el episodio ha creado una brecha de credibilidad.
El problema no es simplemente un “me gusta” en Instagram. Es el entorno político más amplio que normaliza una retórica que presenta el asesinato de civiles como resistencia.
Tras la masacre del 7 de octubre, muchos creen que trazar límites morales claros no debería ser difícil.
Celebrar o justificar la muerte de civiles no es activismo. Es la normalización del terrorismo.
Y para un alcalde que gobierna una de las mayores comunidades judías del mundo, la obligación de rechazar esas narrativas debería ser inequívoca.
El fin del Artículo