El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó el lunes que su país ha “literalmente obliterado” las capacidades militares de Irán, tras atacar más de 7.000 objetivos desde el inicio del conflicto. Sin embargo, sus llamados a una coalición internacional para proteger el tráfico marítimo en el estratégico estrecho de Ormuz han recibido una respuesta fría por parte de aliados clave y de China.
Varios países, entre ellos Alemania, España e Italia, señalaron que no tienen planes inmediatos de enviar buques de guerra a la región. Trump expresó su frustración ante esta falta de apoyo, acusando a sus socios de ingratitud pese al respaldo estadounidense en materia de seguridad.
De la acción unilateral a la búsqueda de apoyo global
Según fuentes en Washington, Trump tomó la decisión de lanzar ataques contra Irán —en coordinación con Israel— basándose en su intuición, dejando de lado amplios esfuerzos diplomáticos. Ahora, frente a las consecuencias económicas y geopolíticas del conflicto, busca que otras potencias contribuyan a estabilizar la situación.
El mandatario ha solicitado a aproximadamente media docena de países que envíen buques para reabrir el paso seguro en el estrecho de Ormuz, vital para el comercio global de petróleo. Hasta el momento, ningún país se ha comprometido formalmente.
Presión sobre China y economías dependientes del petróleo
Trump incluso ha sugerido que utilizará su próximo viaje a China para presionar a Pekín a unirse a esta iniciativa. No obstante, China ha rechazado la propuesta y ha pedido el cese inmediato de las operaciones militares en Asia Occidental.
El presidente estadounidense argumentó que países como Japón, China, Corea del Sur y varias naciones europeas dependen más del estrecho que Estados Unidos, por lo que deberían asumir mayor responsabilidad en su seguridad.
Escaso respaldo internacional
A pesar de la presión de Washington:
- China se mantiene ambigua
- Francia podría participar solo “si las circunstancias lo permiten”
- Reino Unido es poco probable que envíe buques
El canciller alemán, Friedrich Merz, subrayó que el conflicto no puede resolverse por medios militares y defendió una solución política como única vía sostenible. Además, recordó que la OTAN es una alianza defensiva, no intervencionista.
Tensiones dentro de la OTAN
Trump ha advertido que la falta de apoyo podría tener consecuencias negativas para el futuro de la OTAN. En entrevistas recientes, reiteró que Estados Unidos ha protegido históricamente a sus aliados, pero cuestionó si recibiría el mismo respaldo en caso de necesidad.
Al mismo tiempo, insistió en que Estados Unidos no necesita ayuda externa, destacando su posición como “la nación más fuerte del mundo”, aunque su administración continúa presionando para formar una coalición.
Riesgos económicos y diplomáticos
El aumento de los precios del petróleo y la inestabilidad en Asia Occidental han reducido el interés de otros países en involucrarse militarmente. Además, cualquier retraso en la reunión prevista entre Trump y el presidente chino Xi Jinping podría tener importantes repercusiones económicas.
El secretario del Tesoro, Scott Bessent, trató de minimizar estos riesgos, señalando que cualquier cambio en la agenda se debería a cuestiones logísticas y no a tensiones geopolíticas.
Al final
La estrategia de Trump refleja un cambio desde la acción unilateral hacia la búsqueda de apoyo internacional en un contexto de creciente presión económica y política. Sin embargo, la falta de consenso global evidencia los límites del enfoque coercitivo y subraya la necesidad de soluciones diplomáticas en un escenario cada vez más complejo.