El senador estadounidense Lindsey Graham informó que el presidente Donald Trump ha aprobado permitir que avance en el Congreso un proyecto bipolar de sanciones contra Rusia, lo cual constituye un cambio importante en la política estadounidense en medio de la guerra en Ucrania. Según Graham, la legislación propuesta otorgaría a la Casa Blanca mayor autoridad para castigar a los países que continúan comprando petróleo ruso a bajo precio, lo que, según Washington, ayuda a financiar la campaña militar de Rusia contra Ucrania.
Graham dijo que hizo el anuncio en una publicación en redes sociales tras una “reunión muy productiva” con Trump, y argumentó que el momento del proyecto es importante porque Ucrania está haciendo concesiones hacia la paz mientras Rusia continúa sus acciones militares. Explicó que el proyecto permitiría al presidente estadounidense castigar a los países que compran petróleo ruso barato que, según los partidarios, ayuda a “alimentar la máquina de guerra de Putin”.
El senador mencionó específicamente a China, India y Brasil como naciones importantes que podrían enfrentar presión bajo las sanciones propuestas porque son algunos de los mayores compradores de crudo ruso y productos energéticos relacionados. Dijo que la legislación proporcionaría “una enorme influencia” para incentivar a estos y otros países a dejar de comprar petróleo ruso que, según los promotores del proyecto, ayuda a financiar las operaciones militares de Moscú.
Graham también enfatizó que el proyecto ha estado en desarrollo durante meses con un grupo bipartidista de legisladores, incluido el senador Richard Blumenthal, y que podría sometido a votación en el Senado tan pronto como la próxima semana. Aunque el proyecto aún necesita la aprobación total del Congreso para convertirse en ley, su avance refleja la creciente presión dentro del establecimiento político de Estados Unidos para usar medidas económicas y aislar a Rusia, aumentando la presión sobre el Kremlin.
Quienes apoyan este proyecto argumentan que incrementar los aranceles o sanciones a los compradores de petróleo ruso —posiblemente incluyendo aranceles de hasta el 500 %— cortaría los ingresos que, según ellos, Moscú utiliza para sostener sus esfuerzos militares, debilitando así la capacidad de Rusia para continuar la guerra. Algunos críticos, sin embargo, advierten que medidas económicas tan agresivas podrían tensar relaciones diplomáticas y alterar las dinámicas del comercio energético mundial, especialmente con naciones que dependen de las importaciones de energía rusa.
El fin del Artículo