Puerto Vallarta, México. Lo que comenzó como un operativo de seguridad terminó convirtiéndose en una jornada de incendios, bloqueos y miedo que marcó a residentes y visitantes por igual. Calles vacías, vehículos calcinados y columnas de humo negro formaron parte del paisaje que muchos describieron con dos palabras: “quemado y destruido”.
La violencia se desató tras un enfrentamiento entre fuerzas federales y miembros del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), uno de los grupos criminales más poderosos del país. La operación, que tuvo lugar en el estado de Jalisco, provocó represalias casi inmediatas: bloqueos carreteros, incendios de automóviles y disturbios en distintas zonas, incluida la turística Puerto Vallarta.
Escenas de caos
Testigos describen momentos de tensión extrema. “Escuchamos explosiones y luego vimos cómo prendían fuego a vehículos en plena avenida”, relató una turista extranjera que se encontraba en la ciudad durante los hechos. Hoteles y restaurantes cerraron de forma preventiva mientras visitantes se refugiaban en sus habitaciones.
En videos difundidos en redes sociales se observan autobuses y autos en llamas, así como carreteras bloqueadas con camiones incendiados. Residentes señalaron que, tras el caos inicial, llegó un silencio inquietante: sin música en los bares, sin tránsito habitual y con negocios cerrados.
Impacto en el turismo
Puerto Vallarta es uno de los destinos de playa más visitados del país. La jornada violenta alteró vuelos y obligó a algunos turistas a permanecer más tiempo del previsto. Autoridades locales recomendaron evitar desplazamientos innecesarios mientras fuerzas de seguridad restablecían el orden.
El sector turístico, motor económico clave de la región, enfrenta ahora el desafío de recuperar la confianza. Empresarios locales insistieron en que los hechos fueron puntuales, aunque reconocen el impacto inmediato en la percepción de seguridad.
Respuesta oficial
El gobierno desplegó efectivos adicionales para controlar la situación y asegurar las principales vías de comunicación. En comunicados oficiales, se pidió a la población mantenerse informada por canales institucionales y no difundir rumores.
Si bien los enfrentamientos entre fuerzas de seguridad y grupos criminales no son nuevos en algunas regiones del país, la intensidad de los incidentes recientes y su cercanía a un destino turístico internacional han generado preocupación dentro y fuera de México.
Un clima de incertidumbre
Para quienes vivieron la jornada, la imagen de vehículos ardiendo y calles vacías permanecerá en la memoria. “Era como si la ciudad hubiera cambiado en cuestión de minutos”, comentó un residente.
Aunque la normalidad comienza a regresar gradualmente, el episodio reabre el debate sobre seguridad, turismo y la capacidad del Estado para contener la violencia vinculada al crimen organizado. Mientras tanto, locales y visitantes intentan retomar la rutina tras una jornada que dejó escenas difíciles de olvidar.
El fin del Artículo