A medida que exploramos más el universo, los efectos físicos de vivir en microgravedad siguen siendo uno de los principales obstáculos para los viajes espaciales de larga duración. Una investigación sobre la evaluación del estancamiento del flujo sanguíneo venoso yugular y la trombosis durante el vuelo espacial sugiere que los astronautas pueden enfrentar un riesgo “silencioso” de desarrollar tromboembolismo venoso durante misiones prolongadas, debido a cambios en el flujo sanguíneo en condiciones de microgravedad.
En la Tierra, la gravedad empuja los fluidos hacia las piernas, pero en órbita, estos se desplazan hacia la parte superior del cuerpo, lo que puede provocar que la sangre se acumule en las venas yugulares internas con poco movimiento debido al entorno sin peso.
En microgravedad, la sangre que se acumula en las venas del cuello y circula más lentamente podría aumentar las condiciones que favorecen la formación de coágulos, aunque los científicos aún estudian cómo influyen distintos factores biológicos en este riesgo. Según el Programa de Investigación Humana de la NASA, gestionar estos cambios en el flujo sanguíneo es clave para mantener la seguridad de los astronautas en futuras misiones, como los viajes a Marte.
Por qué el viaje espacial confunde al corazón humano
La microgravedad altera significativamente la forma en que la sangre circula por el cuerpo, especialmente en relación con las fuerzas de presión en la vena yugular interna. En la Tierra, la gravedad ayuda a que la sangre fluya desde la cabeza hacia el corazón. Sin embargo, en ausencia de gravedad, se produce un “desplazamiento de fluidos” y la sangre tiende a acumularse en la parte superior del pecho.
Esto puede ralentizar o incluso invertir el flujo sanguíneo en las venas yugulares del cuello. Investigaciones publicadas en JAMA Network Open han demostrado que esta sangre estancada crea un entorno de alto riesgo para la formación de trombos (coágulos), los cuales podrían desplazarse hacia los pulmones y provocar un evento embólico grave.
Por qué los coágulos en el espacio son diferentes
Según los estudios, los coágulos sanguíneos pueden presentar características físicas distintas dependiendo del entorno en el que se formen, incluida la gravedad. En el entorno de microgravedad del espacio, los coágulos pueden desarrollar redes de fibrina más densas y ser más resistentes a los mecanismos naturales del cuerpo para disolverlos.
Los científicos continúan investigando cómo la microgravedad influye en la formación y el tratamiento de estos coágulos. Sin embargo, ya se han utilizado con éxito medicamentos anticoagulantes estándar para tratar un coágulo detectado en un astronauta durante una misión.
¿Pueden los astronautas hacer ejercicio para prevenir estos coágulos?
En la Tierra, caminar favorece la circulación sanguínea en las piernas y ayuda a prevenir la formación de coágulos. En el espacio, los astronautas realizan ejercicios de resistencia utilizando un equipo especial llamado ARED (Dispositivo Avanzado de Ejercicio Resistivo), que simula la fuerza de la gravedad sobre el cuerpo.
Aunque estos ejercicios ayudan a proteger los huesos y los músculos, no eliminan el “desplazamiento de fluidos” hacia la parte superior del cuerpo. Por ello, la NASA está probando una tecnología llamada Presión Negativa en la Parte Inferior del Cuerpo (LBNP), que utiliza un traje especial para crear un vacío y “atraer” la sangre hacia las piernas, reduciendo así la presión en las venas del cuello.
¿Cómo detectan un coágulo “silencioso” en órbita?
Dado que no existen instalaciones médicas completas en el espacio, los astronautas deben realizar muchos procedimientos diagnósticos por sí mismos, con la guía remota de médicos en la Tierra. El principal instrumento utilizado es el ultrasonido de alta resolución (HRUS).
Este procedimiento se lleva a cabo con los astronautas manejando el equipo, mientras un médico en la Tierra les da instrucciones mediante una conexión de video bidireccional. El primer caso de un coágulo asintomático en el espacio se detectó en 2019 durante un estudio rutinario con HRUS, y no porque el astronauta presentara síntomas.
El fin del Artículo