El renovado interés del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, por Groenlandia ha tomado un giro inesperado, después de que la Casa Blanca compartiera una imagen generada por inteligencia artificial en la que se ve al mandatario caminando junto a un pingüino rumbo a la isla ártica.
La publicación, acompañada del texto “Embrace the penguin” (“Abraza al pingüino”), llamó rápidamente la atención en internet, sobre todo porque los pingüinos no viven en Groenlandia ni en ningún lugar del hemisferio norte.
La imagen se volvió viral en redes sociales y provocó críticas y burlas por parte de los usuarios, quienes señalaron el error geográfico y, al mismo tiempo, expresaron su molestia ante las reiteradas afirmaciones de Trump sobre Groenlandia.
El post apareció en medio de la retórica continua de Trump sobre la isla, incluso cuando había pausado las tensiones arancelarias con Europa. Para muchos, se trató de otra afirmación simbólica de su interés histórico por este territorio estratégicamente ubicado.
Sin embargo, la publicación de la Casa Blanca no fue el verdadero origen de la repentina fascinación de internet por los pingüinos. Incluso antes de que la imagen de Trump se volviera viral, estos animales ya eran tendencia debido a un fragmento de un documental que resurgió y dio lugar a millones de memes, además de un intenso debate sobre su significado.
¿De qué se trata todo el revuelo? Un breve clip que muestra a un pingüino solitario alejándose de su colonia y caminando hacia las lejanas montañas de la Antártida se ha vuelto viral bajo el nombre de “Nihilist Penguin” (Pingüino nihilista). En redes, el animal ha sido interpretado como un símbolo de crisis existencial, rebelión y autodescubrimiento.
El material proviene del documental
Encounters at the End of the World (2007), del cineasta Werner Herzog.
En la escena, un pingüino Adelia abandona su colonia costera y se dirige hacia el interior, hacia cadenas montañosas heladas situadas a unos 70 kilómetros del mar, una dirección que no ofrece ni alimento ni zonas de reproducción para su especie.
Normalmente, los pingüinos Adelia permanecen cerca de la costa, donde se alimentan y se reproducen. Caminatas largas y decididas hacia el interior no son comunes ni se consideran un comportamiento normal de supervivencia. La fuerza visual de la escena y la soledad del animal han contribuido a que el clip gane nueva popularidad casi dos décadas después de haber sido grabado.
Reacciones en redes sociales En plataformas sociales, los usuarios han añadido textos como “El pingüino lo sabe” o “rumbo al olvido”, proyectando emociones humanas y significados filosóficos sobre el movimiento del animal. Sin embargo, los expertos en vida silvestre advierten contra este tipo de interpretaciones.
Los científicos señalan que existen varias explicaciones posibles para este comportamiento. Entre ellas se incluyen la desorientación, especialmente en aves jóvenes o inexpertas; enfermedades o lesiones que afecten la navegación; o casos poco frecuentes de exploración o dispersión.
“Bueno, nunca he visto a un pingüino golpearse la cabeza contra una roca”, dice el ecólogo de aves marinas, el Dr. David Ainley, en el documental. Pero añade: “Sí pueden desorientarse”.
También menciona que “aunque hubieran llevado a ese pingüino solitario de vuelta a su colonia, probablemente habría vuelto a dirigirse hacia las montañas”.
Muchos especialistas subrayan que las desviaciones del comportamiento típico de los animales no implican intención ni conciencia. En la biología de la vida silvestre, estas conductas suelen atribuirse a variaciones individuales, factores ambientales o problemas de salud, más que a decisiones conscientes.
Una explicación psicológica La gran pregunta es: ¿por qué hizo eso el pingüino? Aunque existen múltiples formas de intentar explicarlo, una interpretación posible surge desde la psicología.
En 1920, Sigmund Freud escribió
Más allá del principio del placer, donde divide el comportamiento humano en dos fuerzas:
- Eros, el instinto de vida, que impulsa la supervivencia y la reproducción.
- Tánatos, la pulsión de muerte, una fuerza más peligrosa que empuja hacia la destrucción y el retorno al silencio.
Freud argumenta que la vida está llena de caos y tensiones, y que Tánatos busca poner fin a ese desorden. En la vida cotidiana, las personas suelen “reprimir” esta pulsión.
Probablemente, el pingüino no tenía conciencia ni la capacidad de “reprimir” algo como Tánatos, por lo que su comportamiento no puede entenderse en términos humanos.
Aunque internet haya convertido el clip en un símbolo cultural, los científicos lo ven como una observación aislada pero interesante desde el punto de vista científico: un recordatorio de los límites de la interpretación humana cuando se aplica al comportamiento animal.