La Navidad llegó este año con una fuerte amenaza climática para el sur de California. Un potente sistema de tormentas, conocido como río atmosférico, ha provocado lluvias intensas y persistentes que han puesto a la región en estado de máxima alerta por inundaciones, corrimientos de tierra y flujos de lodo.
Las precipitaciones han afectado especialmente a áreas urbanas y zonas montañosas, donde el suelo, ya saturado por lluvias anteriores y debilitado por incendios recientes, no ha podido absorber el agua. Calles anegadas, carreteras cerradas y cortes de electricidad se han registrado en varios puntos, complicando los desplazamientos en plena temporada festiva.
Las autoridades locales han emitido advertencias de inundaciones repentinas y han pedido a la población evitar viajes innecesarios, no cruzar vías inundadas y mantenerse informada a través de los canales oficiales. Los servicios de emergencia han sido desplegados para atender rescates, monitorear ríos y vigilar zonas con alto riesgo de deslizamientos.
Uno de los mayores peligros se concentra en áreas que fueron afectadas por incendios forestales en meses anteriores. Allí, la falta de vegetación aumenta el riesgo de que el agua arrastre barro, rocas y escombros, poniendo en peligro viviendas y comunidades enteras.
A pesar de las dificultades, las autoridades insisten en que la prevención y la precaución son clave. Se espera que las condiciones meteorológicas sigan siendo adversas durante el periodo navideño, por lo que el llamado principal es claro: priorizar la seguridad y mantenerse alerta.
Esta Navidad, para muchos californianos, no está marcada por celebraciones al aire libre, sino por la incertidumbre del clima y la necesidad de proteger vidas y hogares frente a una naturaleza cada vez más extrema.
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