En los últimos días, el Departamento de Justicia de los Estados Unidos (DOJ) se ha visto en el centro de una fuerte polémica tras la publicación y posterior eliminación de miles de documentos relacionados con la investigación del famoso delincuente sexual Jeffrey Epstein.
El gobierno había comenzado a hacer públicos grandes volúmenes de material —millones de páginas, incluidos emails, imágenes y otros registros— como parte de un mandato legal para transparentar los archivos de Epstein y sus redes de tráfico sexual. Sin embargo, lo que debería haber sido un paso hacia la claridad se convirtió en un motivo de indignación para muchas de las supervivientes.
¿Qué falló con los documentos?
Una vez publicados los archivos, varios documentos contenían errores de redacción que permitían identificar a víctimas, algo que debía evitarse estrictamente. Entre la información expuesta estaban nombres reales, direcciones de correo electrónico, datos bancarios e incluso fotografías sin censurar de mujeres que habían sufrido abuso.
Abogados que representan a las víctimas denunciaron que estos errores habían “volteado sus vidas al revés”, ya que personas que nunca habían sido identificadas públicamente vieron su identidad expuesta. Algunos incluso empezaron a recibir llamadas o amenazas tras la filtración.
Respuesta del Departamento de Justicia
Tras las quejas, el DOJ admitió que los documentos se habían publicado con fallos por “errores técnicos o humanos” y comenzó a retirar los archivos mientras se revisan y corrigen las redacciones erróneas.
En una carta dirigida a jueces federales, los fiscales explicaron que todos los documentos señalados por las víctimas o sus abogados han sido eliminados temporalmente del sitio público para someterlos a un nuevo proceso de marcado. El objetivo declarado es volver a publicarlos con las correcciones necesarias tan pronto como sea posible.
Además, el departamento renovó sus protocolos para manejar estas situaciones, estableciendo equipos que trabajan específicamente para responder a cada alerta de las víctimas y avanzar con rapidez en las revisiones.
Reacciones y críticas
La respuesta del gobierno no ha calmado las críticas. Organizaciones de defensa de víctimas y abogados consideran que esta filtración representa una de las violaciones de privacidad más graves en la historia reciente de Estados Unidos. Señalan que, además de poner en riesgo la seguridad de sobrevivientes, se ha depositado la carga en las propias víctimas para que detecten sus nombres y exijan su eliminación.
La controversia también ha generado debates más amplios sobre cómo se equilibra el interés público y la transparencia con la protección de personas vulnerables en casos de alto perfil.
El fin del Artículo