En esencia, la idea parece bastante sencilla. Después del atardecer, colocar superficies reflectantes en órbita para redirigir la luz solar de vuelta a la Tierra. Una startup de California planea lanzar un pequeño satélite para probar esta teoría. El proyecto se presenta como una forma de experimentar con nuevos tipos de infraestructuras espaciales, extender la luz del día y reducir el consumo energético. Sin embargo, surge en un momento en el que el espacio cercano a la Tierra ya está saturado y es motivo de disputas.
Expertos en sueño, astrónomos e investigadores ambientales han expresado su preocupación. Sus críticas no son exageradas, sino prácticas. Señalan problemas de saturación orbital, exceso de brillo y las consecuencias de que la oscuridad natural sea cada vez más difícil de encontrar. Aunque los espejos puedan parecer pequeños al inicio, el entorno en el que se introducirían es mucho más complejo.
La noche podría dejar de ser oscura si este plan de espejos espaciales tiene éxito
Una empresa californiana quiere hacer la noche más luminosa reflejando la luz solar desde el espacio hacia la Tierra. El plan implica lanzar miles de enormes espejos a la órbita terrestre baja, lo que podría cambiar de forma drástica la manera en que percibimos la oscuridad nocturna.
La compañía, Reflect Orbital, afirma que su objetivo es eliminar las limitaciones nocturnas de la energía solar y de las infraestructuras críticas. Su primer satélite de prueba está previsto para abril de 2026. Incluso antes de ese lanzamiento, la idea ya ha generado preocupación entre astrónomos, grupos ambientalistas y especialistas en el sueño.
La propuesta de Reflect Orbital se basa en espejos de unos 55 metros de ancho. Una vez en órbita, captarían la luz solar y la redirigirían hacia zonas específicas de la Tierra durante la noche. Los satélites viajarían en una órbita heliosincrónica, permaneciendo cerca del límite entre el día y la noche para seguir recogiendo luz solar mientras el planeta gira.
Si el sistema se despliega por completo, podría incluir hasta 4.000 espejos rodeando la Tierra.
Cómo funcionarían los espejos espaciales
A diferencia de un láser o un foco, los espejos no producirían un haz de luz concentrado. La luz solar ya se dispersa en el espacio y, al reflejarse, seguiría siendo difusa. Esto significa que la luz que llegue a la superficie sería más suave que la luz solar directa, pero lo suficientemente intensa como para notarse.
Reflect Orbital sostiene que este resplandor difuso podría ayudar a las plantas solares a generar energía durante más tiempo o proporcionar iluminación temporal en emergencias y desastres naturales. La empresa argumenta que la reflexión controlada podría reducir la dependencia de sistemas de respaldo basados en combustibles fósiles durante la noche.
Los satélites brillantes ya afectan a la astronomía desde la Tierra
Los primeros satélites de Starlink sirvieron como advertencia temprana. Poco después de su lanzamiento, eran visibles a simple vista y dejaban estelas brillantes en las imágenes de los telescopios. Estas trazas pueden arruinar observaciones completas o introducir ruido que debilita los datos científicos.
Los observatorios de gran campo son especialmente vulnerables. Incluso con menos satélites de los que ahora se proponen, una gran parte de las imágenes tomadas durante el crepúsculo ya muestra interferencias. Los intentos de oscurecer los satélites han ayudado a los observadores casuales, pero han tenido poco efecto en la astronomía profesional, donde incluso las huellas más débiles son un problema.
El crepúsculo es el momento más afectado
Un estudio titulado “Satellite megaconstellations will threaten space-based astronomy” explica que la mayoría de los satélites son más visibles poco después del atardecer y antes del amanecer. Ese periodo coincide con observaciones científicas cruciales.
Los programas que rastrean asteroides cercanos a la Tierra dependen de los cielos crepusculares. Interrumpir estas observaciones para evitar interferencias crea vacíos de información difíciles de compensar. Además, los satélites situados a mayor altitud pueden permanecer visibles durante más tiempo, incluso toda la noche, lo que supone una contaminación constante del cielo en lugar de una molestia ocasional.
Los telescopios espaciales tampoco están a salvo
Aunque la atención suele centrarse en los observatorios terrestres, los telescopios espaciales también se ven afectados. Imágenes del Telescopio Espacial Hubble ya muestran rastros de satélites en una fracción significativa de sus observaciones.
Misiones futuras como SPHEREx, Xuntian y varios telescopios europeos propuestos operarán en rangos orbitales similares a los de muchas constelaciones de satélites. Las simulaciones indican que, si los despliegues previstos continúan, la mayoría de las imágenes de algunos telescopios espaciales contendrán al menos una traza de satélite. Esto supone pasar de una interferencia ocasional a una obstrucción casi permanente.
La luz se refleja de forma diferente en órbita
No todos los satélites producen estelas visibles. El brillo depende de la velocidad, el tamaño, la orientación y las condiciones de iluminación. Los satélites iluminados directamente por el Sol dejan las huellas más intensas. Los que reflejan la luz de la Luna o de la Tierra generan señales más débiles, pero aun así detectables.
El conocimiento actual sobre los materiales y diseños de los satélites es limitado, lo que dificulta hacer predicciones precisas. Lo que sí está claro es que incluso un aumento moderado de superficies reflectantes puede elevar el nivel de luz de fondo en los instrumentos más sensibles.
Los espejos en órbita añaden una nueva preocupación
En este contexto, los espejos espaciales introducen un desafío adicional. A diferencia de los satélites de comunicación, están diseñados específicamente para reflejar luz. Incluso un sistema de prueba pequeño podría alterar las condiciones nocturnas locales.
Los astrónomos temen que el deslumbramiento añadido convierta la noche en algo cada vez menos oscuro, erosionando uno de los rasgos más fundamentales del cielo natural de la Tierra.
El fin del Artículo