El expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a afirmar que las elecciones del país están “manipuladas” y “robadas”. Repitió las acusaciones que ha hecho desde las elecciones presidenciales de 2020 y advirtió que el país puede enfrentar consecuencias graves si el sistema electoral no se corrige.
Trump ha sostenido que hubo fraude electoral a gran escala en 2020. Sin embargo, esas afirmaciones han sido rechazadas por funcionarios electorales, tribunales e investigaciones independientes, que no encontraron pruebas de fraude masivo que pudiera cambiar los resultados.
En sus declaraciones más recientes, Trump insistió en que la integridad electoral sigue siendo un tema crítico para Estados Unidos. Dijo que el país debe solucionar lo que describió como problemas serios en el sistema de votación o arriesgar su base democrática.
El expresidente ha convertido la integridad electoral en un tema central de su mensaje político. Sus seguidores suelen repetir esas preocupaciones, mientras que sus críticos afirman que tales acusaciones debilitan la confianza pública en las instituciones democráticas.
Desde las elecciones de 2020, muchas demandas y auditorías han analizado las acusaciones de fraude. Los tribunales en varios estados rechazaron los casos por falta de pruebas creíbles. Funcionarios estatales y federales de ambos partidos han afirmado repetidamente que la elección se realizó de manera justa y segura.
A pesar de estos resultados, Trump ha seguido destacando sus afirmaciones en discursos, entrevistas y eventos de campaña. Sus declaraciones siguen siendo un punto central de debate en la política estadounidense, con opiniones muy divididas entre partidarios y opositores.
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