El capítulo final de Stranger Things puso fin a casi una década de desarrollo narrativo, y uno de los temas más comentados es el destino de Eleven, interpretada por Millie Bobby Brown. Los creadores de la serie, los Duffer Brothers, han brindado explicaciones más profundas sobre por qué eligieron terminar su historia de esa manera.
En varias entrevistas, los hermanos Duffer explicaron que Stranger Things siempre fue tanto un relato de crecimiento personal como una aventura de ciencia ficción. Eleven, cuyos poderes e identidad fueron centrales desde el principio, llegó a representar la magia, el asombro y la esencia de la infancia. A medida que los otros personajes maduraban y se preparaban para continuar con sus vidas, los Duffers sintieron que el arco de Eleven debía reflejar una despedida simbólica. Dijeron que nunca existió una versión del final donde ella permaneciera con el grupo al concluir la serie — la narrativa requería que se fuera tanto por razones temáticas como argumentales.
En el final, el grupo principal — Mike, Will, Lucas, Dustin y Max — derrotan al villano Vecna y destruyen el Upside Down. En los momentos finales y emocionales, Eleven parece hacer un sacrificio definitivo para asegurar la protección de sus amigos y el cierre del portal. Sin embargo, este momento está deliberadamente abierto a interpretación: aunque algunas escenas sugieren que pudo haber quedado atrapada en la explosión que colapsa el Upside Down, otras —incluida la reflexión posterior de Mike— presentan una alternativa esperanzadora en donde Eleven podría haber escapado y comenzado una nueva vida lejos del peligro.
Los Duffers explicaron que esta ambigüedad fue intencional. No querían despojar a Eleven de sus poderes ni ofrecer un final convencional en el que simplemente se quedara con sus amigos. En su lugar, eligieron un cierre emocional que refleja el tema fundamental del programa: el final de la infancia y el inicio de una nueva etapa. Ross Duffer dijo que para los personajes poder avanzar, Eleven tenía que salir de sus vidas de una manera que preservara su papel simbólico, al mismo tiempo que permitía que la historia de Hawkins y el Upside Down llegara a una conclusión natural. Matt Duffer enfatizó que dejar su destino abierto permite a los espectadores imaginar qué podría ocurrir después, aunque la lógica narrativa de la historia dictó su partida.
Al final, el desenlace de Stranger Things no da una respuesta clara sobre si Eleven vive o muere. En lugar de eso, ofrece un momento conmovedor y de final abierto que resalta el corazón emocional y temático de la serie — dejar atrás la infancia, abrazar la adultez y encontrar esperanza incluso en la incertidumbre.
El fin del Artículo