Imagina caminar por una calle tranquila de España y darte cuenta de que el “techo” sobre tu cabeza no es un edificio en absoluto, sino una enorme losa de roca natural. No es decorativa. No es artificial. Simplemente está ahí. Ese lugar es Setenil de las Bodegas, un pequeño pueblo del sur de España que literalmente existe dentro de una roca. Las casas, las tiendas y los cafés están excavados directamente en los acantilados, fusionando la vida humana con la arquitectura cruda de la naturaleza.
A primera vista, parece un escenario de película o una ilusión ingeniosa. Pero la gente vive aquí. Aquí cocinan, aquí discuten por el aparcamiento y por el clima. Y lo han hecho, de una forma u otra, durante siglos.
Un pueblo construido dentro de una roca: cómo Setenil de las Bodegas desafía la arquitectura convencional
La mayoría de los pueblos nivelan el terreno antes de construir. En Setenil, en cambio, en lugar de eliminar la roca, los habitantes levantaron sus casas debajo de ella y dentro de ella. Los acantilados funcionan como techos, paredes y aislamiento natural.
Según ‘Turismo de Setenil’, Setenil de las Bodegas ha ganado un amplio reconocimiento por su encanto único y su atractivo rural, obteniendo varios premios prestigiosos a lo largo de los años. En 2016 fue nombrado la “Segunda Maravilla Rural de España” por Top Rural; en enero de 2019 fue incluido entre “los pueblos más bonitos de España”; y en 2019 recibió el título de “Mejor Destino Secreto de Europa” por European Best Destinations.
Caminar por sus calles da la sensación de que la montaña descansa tranquilamente sobre las casas. La roca sobresale por encima, a veces a solo unos pocos pies de las puertas. Podría parecer claustrofóbico, pero no lo es. El pueblo se siente acogedor, protegido, como si la naturaleza hubiera decidido arroparlo.
Curiosamente, estas casas cubiertas de roca se mantienen frescas durante los abrasadores veranos andaluces y cálidas en invierno. Sin tecnología sofisticada. Solo la geología haciendo su trabajo.
Cómo es la vida diaria dentro de casas excavadas en la roca
Aquí viene lo más sorprendente: la vida en Setenil es bastante normal. Hay restaurantes, panaderías, macetas con flores y cuerdas con ropa tendida. La gente sale, se divierte; los turistas llegan, se alojan en hoteles y experimentan la vida del lugar. Muchas casas tienen paredes encaladas para reflejar la luz y llevarla más adentro de las cuevas, haciendo que los interiores sean más luminosos de lo que uno imaginaría.
Muchas viviendas utilizan pozos de luz y conductos cuidadosamente tallados en la roca hace siglos. No fueron casuales. Alguien, hace mucho tiempo, se sentó a pensar con detenimiento dónde caería la luz del sol en distintos momentos del día. Es como vivir en un sótano que no se siente como un sótano.
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