Frente a la costa de Alejandría, buzos y grúas han regresado a un sitio que ha estado bajo el mar durante siglos para levantar enormes bloques de piedra que se cree formaban parte del antiguo Faro de Alejandría, también conocido como el Pharos —una de las estructuras más famosas del mundo antiguo.
Los restos del faro, que se encontraba en la entrada del puerto y guiaba a los barcos durante muchos años, han permanecido sumergidos durante cientos de años. Identificados por primera vez en 1995, estos fragmentos arquitectónicos subacuáticos ahora son el centro de un nuevo esfuerzo arqueológico dentro del proyecto PHAROS, una iniciativa liderada por Francia para documentar, escanear y reconstruir digitalmente el monumento.
Hasta ahora, equipos con el apoyo de la Fundación Dassault Systems han levantado 22 de los bloques más grandes que quedaban en el lecho marino. Algunas de estas piedras pesan entre 70 y 80 toneladas y comprenden dintelones monumentales, jambas, umbrales y losas de base. Entre los hallazgos hay partes de un pilón desconocido hasta ahora, con una puerta de estilo egipcio de la época helenística.
La escala de estas piedras da una idea del tamaño y la grandeza original del faro. Cada bloque será estudiado con detalle en tierra, incluyendo escaneos y fotogrametría para crear registros tridimensionales precisos.
Los investigadores planean unir este material recién recuperado con más de 100 bloques que ya han sido digitalizados bajo el agua en la última década. Ingenieros de la Fundación Dassault Systems analizarán y posicionarán virtualmente cada pieza en un entorno digital, con el objetivo de crear una reconstrucción virtual del Pharos.
El Faro de Alejandría fue construido a principios del siglo III a.C. durante el reinado de Ptolomeo I Sóter y se cree que tenía más de 100 metros de altura, sirviendo como guía para los marineros de la antigüedad. Fue considerada una de las Siete Maravillas del mundo antes de sufrir daños por terremotos y colapsar. Las piedras restantes fueron reutilizadas posteriormente para construir estructuras como la Ciudadela de Qaitbay.
Este trabajo no se trata solo de levantar piedras, sino de reunir pistas para entender mejor la arquitectura, las técnicas y la importancia cultural de uno de los monumentos más celebrados de la historia. Las reconstrucciones podrían ofrecer información sobre cómo se construyó el faro, cómo funcionaba y por qué simbolizó a Alejandría durante siglos.
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